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General Intuition capta 320 millones de dólares para entrenar IA y robots con videojuegos

La startup de Pim de Witte usa datos de gameplay de Medal para enseñar a la IA a moverse en el mundo real.

por Patricia Rodriguez
General Intuition capta 320 millones de dólares para entrenar IA y robots con videojuegos

TL;DR:

  • General Intuition cerró una ronda de 320 millones de dólares liderada por Khosla Ventures, con una valoración de 2,300 millones.
  • Su financiamiento total revelado llega a 454 millones; la ronda se cerró en enero de 2026 y se confirmó el 25 de junio.
  • La clave no es el video, sino los "datos de acción" —qué botones pulsa cada jugador— que aporta Medal, con más de 17 millones de usuarios activos al mes.

General Intuition, el laboratorio de inteligencia artificial fundado por Pim de Witte, confirmó el jueves 25 de junio de 2026 que levantó 320 millones de dólares en una ronda liderada por Khosla Ventures que valora a la compañía en 2,300 millones. La apuesta detrás del cheque es inusual: enseñar a la IA y a los robots a moverse en el mundo físico a partir de millones de horas de videojuegos. Con esta inyección, el financiamiento total revelado de la empresa —con oficinas en Nueva York, Ginebra, Londres y París— sube a 454 millones de dólares. Entre los inversionistas figuran General Catalyst, Jeff Bezos, Eric Schmidt, el expiloto de Fórmula 1 Nico Rosberg e investigadores de Google DeepMind y MIT.

La demostración que la compañía enseña a la prensa lo resume bien. En su piso de I+D, un agente de IA llevaba 100 horas seguidas jugando algo parecido a Fortnite. A unos metros, un robot cuadrúpedo recorría la oficina apoyándose en una sola cámara, chocando de vez en cuando con las patas de las sillas, como un niño que todavía no termina de entender dónde están los límites de su cuerpo. Lo llamativo es lo que ambos comparten.

"El mismo cerebro que mueve al agente que juega es el que mueve al robot." — Pim de Witte

Según TechCrunch, bastaron ocho minutos de datos reales de robótica para ajustar el modelo del cuadrúpedo, y esos datos se recogieron en la calle, no en la oficina donde el robot se movía. La empresa describe su modelo de mundo interno —al que llama "el gimnasio"— como un entorno simulado que se genera cuadro por cuadro, no renderizado por un motor de juego tradicional. Ahí el modelo aprendió, solo a partir de gameplay, que las paredes son paredes y que las escaleras se suben.

La diferencia clave: datos de acción, no píxeles

El ingrediente que de Witte presume no es la imagen del juego, sino las etiquetas de acción incrustadas en cada clip: el registro exacto de qué tecla presionó el jugador y en qué momento. La mayoría de los competidores, dice, intenta inferir las acciones a partir del video, y eso no alcanza.

Los modelos de acción son sistemas de IA que generan la mejor acción posible a partir de lo que observan en un entorno; los modelos de mundo hacen lo contrario, predicen cómo evoluciona el entorno ante una acción. General Intuition trabaja en ambos, pero su producto final es el agente, no el simulador.

"Lo vemos como la siguiente etapa del preentrenamiento. Tenemos un solo modelo que puede responder a la información de Fortnite en pantalla y actuar, pero también a la dinámica del mundo real de una forma que un LLM nunca podría." — Pim de Witte

Para Vinod Khosla, cuyo fondo lideró la ronda, ahí está el salto. En su lectura, la IA actual aprendió a ver el mundo; lo difícil viene ahora.

"El problema más difícil y más valioso es enseñarle a la IA a predecir qué pasa cuando alguien actúa: tanto la física del mundo como la intuición humana. Los grandes modelos de acción son el próximo gran salto." — Vinod Khosla
person holding game controller in-front of television
Photo by Glenn Carstens-Peters / Unsplash

Quién pone el dinero y por qué no quieren vender

La ronda se cerró en enero de 2026 y llega poco más de un año después de una semilla de 133.7 millones de dólares levantada en octubre de 2025, también con Khosla al frente. En entrevista con GamesBeat, de Witte adelantó que, gracias al avance de la investigación, la empresa ya conversa una ronda adicional por encima de estos 320 millones. A la lista de inversionistas se suman Hedosophia y cofundadores de Remote y Cradle.

La mayor parte del dinero irá a una sola cosa: poder de cómputo. La compañía tiene un acuerdo con CoreWeave y planea concentrarse en preentrenar la siguiente versión del modelo, con una parte reservada para abrir su API de forma más amplia hacia el final del verano. El equipo, conviene decirlo, es chico: 25 personas, frente a las 65 de Medal.

Aquí aparece el matiz que la primera cobertura no afinó: General Intuition y Medal son empresas hermanas que comparten una misma matriz, no un desprendimiento de una sobre la otra. De Medal —plataforma donde los jugadores suben clips para presumir sus jugadas— sale el combustible de datos.

Khosla insiste en que no le interesa una venta rápida. Hubo ofertas de adquisición de un laboratorio grande, que la empresa rechazó.

"A estas alturas sería una adquisición de datos, algo más bien poco interesante." — Vinod Khosla

La idea es construir un proveedor de modelos sobre el que otros edifiquen, al estilo de lo que hacen Anthropic u OpenAI. Una vez que la API llegue a más manos, la empresa podría probar el modelo en escenarios como:

  • un robot puesto a prueba dentro del gemelo digital de una planta de manufactura;
  • un personaje con comportamiento humano dentro de un estudio de videojuegos;
  • un cuadrúpedo enviado a recorrer entornos peligrosos.

Funciona, según de Witte, en cualquier cosa que se controle con un control de videojuego o con teclado y mouse. Ya lo probaron en drones y en juegos de manejo, además del robot.

Una línea roja: nada de autonomía letal

De Witte es neerlandés y buena parte de su equipo es europeo, algo que, dice, marca la identidad de la empresa. Antes de la IA pasó siete años en el terreno humanitario, incluido un periodo con Médicos Sin Fronteras, y de ahí saca una regla tajante: ningún agente se usará para hacer daño a personas.

"No queremos ser una parte que escale el sistema. Imagina que yo saliera a decir: 'Estamos haciendo autonomía letal'. ¿Qué crees que pasaría en otros países?" — Pim de Witte

El límite contrasta con un Silicon Valley cada vez más volcado en lo militar, una obsesión que, en sus palabras, "infecta el ecosistema". Está dispuesto a que sus modelos sirvan en misiones de búsqueda y rescate, pero traza la raya en el uso bélico. Como corporación de beneficio público, la empresa tampoco desarrollará tecnología que reemplace a desarrolladores, diseñadores o artistas de videojuegos. Su papel, repite, es de habilitador: no quiere construir la empresa de autos autónomos, quiere que a la siguiente le resulte diez veces más fácil construirla.

Qué gana el gamer en todo esto

El plan no se queda en el discurso. General Intuition lanzó Nerve, una plataforma de empleos y recolección de datos donde los jugadores ganan dinero usando el equipo que ya tienen: empiezan etiquetando datos y pueden avanzar hacia la teleoperación de robots. La base de usuarios de Medal —recuerda de Witte— es justo la generación más expuesta al desplazamiento laboral por IA, y la idea es que tenga una tajada de lo que viene.

Hay un ángulo que pega de lleno en el bolsillo del gamer. De Witte se dijo preocupado por el encarecimiento de las PC y consolas, consecuencia de la escasez de memoria que provoca la demanda de chips para IA. Su salida, reconoce, es económica antes que técnica: hacer videojuegos tan buenos que la gente esté dispuesta a pagar más, devolviéndole poder de compra a una industria que hoy compite en desventaja contra los gigantes de la IA.

"¿De verdad quieres que empresas de varios billones de dólares sean dueñas de esto, o prefieres que un montón de desarrolladores de videojuegos —a los que hoy se critica— tengan una oportunidad?" — Pim de Witte

Si la transferencia del videojuego al mundo físico aguanta a gran escala —algo que, admiten hasta sus propios inversionistas, nadie ha demostrado del todo—, los clips que millones de jugadores suben para presumir una buena partida se habrán convertido en el material con el que se entrena a la próxima generación de robots. Por ahora, es una apuesta de 320 millones de dólares con varios pesos pesados detrás y una pregunta todavía abierta.

Fuentes: 1, 2

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por Patricia Rodriguez

Solo puedo decir que soy una apasionada con todo lo que tiene que ver con el mundo Digital me encanta todo lo que es escritura, IA, Ediciones de Video Reels y más. Me considero una persona "DIVERGENTE"

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