Trump endurece la green card: solicitantes deberán salir de EE.UU. salvo casos extraordinarios

EE.UU. endurece la green card y deja en incertidumbre a trabajadores, estudiantes y empresas tech.

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por John P.
Trump endurece la green card: solicitantes deberán salir de EE.UU. salvo casos extraordinarios

TL;DR:

USCIS anunció una política que empuja a muchos solicitantes de green card a tramitarla desde fuera de EE.UU.
La agencia dijo que el ajuste de estatus solo procederá en “circunstancias extraordinarias”, caso por caso.
El cambio puede golpear a estudiantes, trabajadores temporales, cónyuges de ciudadanos y talento tech.

El gobierno de Donald Trump anunció una nueva política migratoria que obligará a muchos extranjeros en Estados Unidos a salir del país para solicitar la green card desde un consulado, salvo en “circunstancias extraordinarias”. El cambio, publicado por U.S. Citizenship and Immigration Services (USCIS) el 22 de mayo de 2026, puede alterar planes de residencia permanente para estudiantes, trabajadores temporales, cónyuges de ciudadanos estadounidenses y empresas que dependen de talento extranjero, especialmente en tecnología e inteligencia artificial.

La medida golpea una vía clave del sistema migratorio: el ajuste de estatus.

El ajuste de estatus es el proceso que permite a ciertos inmigrantes solicitar la residencia permanente desde dentro de Estados Unidos, sin salir del país para completar el trámite en un consulado.

USCIS ahora plantea ese beneficio como una excepción, no como una ruta normal. La agencia instruyó a sus oficiales a revisar “todos los factores relevantes” caso por caso para decidir si una persona merece esa forma de alivio migratorio.

“Estamos regresando a la intención original de la ley para asegurar que los extranjeros naveguen correctamente el sistema migratorio de nuestra nación. A partir de ahora, un extranjero que está temporalmente en Estados Unidos y quiere una green card debe regresar a su país de origen para solicitarla, excepto en circunstancias extraordinarias”, dijo Zach Kahler, vocero de USCIS.

La frase clave es “excepto en circunstancias extraordinarias”. El problema es que el gobierno no ha detallado con precisión cómo aplicará ese estándar ni qué pasará con las solicitudes que ya están en curso.

La política abre un frente directo con empresas que dependen de talento extranjero

El anuncio no solo afecta a personas que buscan regularizar su residencia. También puede pegar en empresas que patrocinan empleados extranjeros y en universidades que retienen investigadores.

El impacto potencial se concentra en varios grupos:

  • Estudiantes internacionales que buscan pasar de una visa temporal a residencia permanente.
  • Trabajadores con visas temporales, incluidos perfiles de tecnología, ciencia, salud e investigación.
  • Cónyuges de ciudadanos estadounidenses que llegaron legalmente y esperaban ajustar su estatus dentro del país.
  • Solicitantes de green card patrocinados por empleadores.
  • Personas que podrían quedar atrapadas en retrasos consulares o restricciones de entrada al salir de EE.UU.

USCIS defendió el cambio como una forma de evitar que una visita temporal se convierta automáticamente en el primer paso hacia la residencia permanente.

“Los no inmigrantes, como estudiantes, trabajadores temporales o personas con visas de turista, vienen a Estados Unidos por un periodo corto y con un propósito específico. Nuestro sistema está diseñado para que se vayan cuando termine su visita. Su visita no debería funcionar como el primer paso en el proceso de la green card”, dijo Kahler.

La lectura empresarial es más compleja. Para una compañía, pedirle a un empleado clave que salga del país y espere una cita consular puede significar meses sin poder trabajar legalmente en EE.UU., retrasos en proyectos y mayor incertidumbre para contratar talento internacional.

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Photo by Nico Smit / Unsplash

La Casa Blanca deja una excepción abierta para “beneficio económico” e “interés nacional”

Después de la reacción inicial, USCIS matizó parte del alcance. Un vocero dijo a Semafor que las personas cuyas solicitudes aporten un beneficio económico o estén en el interés nacional probablemente podrán seguir su trámite actual mientras el gobierno operacionaliza la nueva política.

Esa aclaración importa para titulares de visas H-1B y otros perfiles altamente calificados. Aun así, no elimina la incertidumbre: “probablemente” no es una garantía legal, y la evaluación queda en manos de oficiales migratorios.

El memo también deja una tensión técnica. Por un lado, reconoce que una solicitud de ajuste de estatus puede coexistir con visas de “dual intent”, como la H-1B. Por otro, sostiene que mantener un estatus legal en una categoría así no basta, por sí solo, para obtener una decisión favorable.

Ahí está el punto que preocupa a Silicon Valley: la política no prohíbe de forma explícita el camino para talento altamente calificado, pero sí le agrega discrecionalidad y riesgo.

Silicon Valley lee el cambio como una amenaza para IA y startups

La reacción de figuras de tecnología fue rápida. Reid Hoffman, cofundador de LinkedIn, calificó la medida como dañina para el sector tecnológico, los negocios y Estados Unidos en general.

“¿Esto significa que investigadores de IA, empleados y estudiantes ahora tendrán que salir del país y esperar en un proceso con retrasos para continuar su trabajo?”, escribió Hoffman.

Andrew Ng, cofundador de Coursera y figura conocida en inteligencia artificial, también criticó la política. Dijo que obligar a solicitantes de green card a aplicar desde fuera de Estados Unidos es un ataque “caprichoso” contra la inmigración legal y advirtió que puede afectar a familias, médicos, maestros, científicos y competitividad en IA.

El inversionista Nick Davidov fue todavía más duro. Señaló que trabajadores con visas O-1 o H-1B podrían verse forzados a detener su trabajo, salir del país y esperar durante años, incluyendo científicos, fundadores y empleados de compañías tecnológicas.

La preocupación no es solo ideológica. En sectores como IA, semiconductores, biotecnología y software, los ciclos de contratación dependen de estabilidad migratoria. Si el trámite de residencia se vuelve más incierto, algunas empresas podrían tener más problemas para retener talento que ya vive y trabaja en Estados Unidos.

El riesgo real está en los tiempos consulares y en quienes no puedan volver

El cambio puede generar un cuello de botella fuera de EE.UU. AP reportó que cerca de 600,000 personas que ya están en Estados Unidos solicitan green card cada año, de acuerdo con Doug Rand, exfuncionario de USCIS durante la administración Biden. CBS News citó una estimación similar: alrededor de medio millón de personas obtienen residencia anualmente mediante ajuste de estatus.

El problema no termina en salir del país. Para algunos solicitantes, regresar puede volverse difícil o imposible por varias razones:

  • Citas consulares con esperas prolongadas.
  • Países donde la embajada de EE.UU. no opera con normalidad.
  • Restricciones de entrada vigentes para ciertas nacionalidades.
  • Barras de reingreso de 3 o 10 años para personas que acumulen presencia ilegal y salgan del país.
  • Riesgos de seguridad para refugiados, asilados o personas de países en conflicto.

Ese último punto preocupa especialmente a organizaciones de apoyo a migrantes. Reuters reportó críticas de HIAS, que advirtió que sobrevivientes de trata y menores abusados podrían verse obligados a volver a países peligrosos para continuar sus trámites.

Abogados migratorios ya anticipan litigios. El argumento central será si USCIS puede, mediante un memo administrativo, cambiar de forma tan profunda una práctica que durante décadas permitió a ciertos inmigrantes ajustar su estatus dentro del país.

La agencia sostiene que está regresando a la intención original de la ley. Sus críticos responden que el ajuste de estatus existe en la legislación y que el gobierno no puede vaciarlo de contenido por vía administrativa.

Para los solicitantes, la consecuencia inmediata no es una respuesta clara, sino un mapa más incierto. Para las empresas, el mensaje también es incómodo: contratar talento extranjero en Estados Unidos puede volverse más costoso, más lento y más difícil de planear.

En una economía donde la competencia por investigadores, ingenieros y fundadores es global, la nueva política convierte una green card en algo más que un trámite migratorio: la vuelve una prueba de resistencia para trabajadores, familias y compañías que ya estaban dentro del sistema legal estadounidense.

Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5, 6

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