Sundar Pichai defiende la nueva búsqueda con IA de Google, pero admite el nervio público

Pichai admite ansiedad por la IA y defiende el giro agentic de Google Search tras I/O 2026

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por John P.
Google CEO Sundar Pichai on stage at I/O 2026. Screenshot: YouTube

TL;DR:

Sundar Pichai explicó cómo Google quiere llevar agentes, Gemini 3.5 Flash y respuestas conversacionales al centro de Search.
Google dice que AI Mode ya superó 1,000 millones de usuarios activos mensuales y que AI Overviews pasa de 2,500 millones.
La apuesta choca con tres dudas abiertas: el futuro de los enlaces, el impacto laboral de la IA y la seguridad de agentes más autónomos.

Sundar Pichai salió de Google I/O 2026 con una apuesta clara: convertir Google Search en una experiencia más conversacional, personalizada y agentic. En una entrevista con Hard Fork, el CEO de Google y Alphabet defendió ese giro, pero también reconoció la parte incómoda de la historia: Google todavía va detrás en tareas largas de programación con agentes, la ansiedad pública por la IA es real y el futuro de los enlaces ya no se lee igual cuando la respuesta la construye una máquina dentro de Search.

La conversación llega en una semana pesada para Google. La compañía anunció Gemini 3.5 Flash, una caja de búsqueda rediseñada, agentes de información en Search, Gemini Spark como agente personal 24/7 y nuevas capacidades de Antigravity 2.0 para coordinar agentes autónomos.

El punto no es solo que Google tenga otro modelo más rápido. El giro fuerte está en Search: el producto que durante décadas organizó la web ahora quiere responder, crear interfaces, ejecutar tareas y mantener al usuario dentro de una experiencia de IA.

Google Search ya no quiere ser solo una lista de enlaces

AI Mode es una experiencia de búsqueda conversacional de Google que usa modelos de IA para responder preguntas complejas, mantener contexto y mostrar enlaces de apoyo.

Google presentó su nueva caja de búsqueda como su mayor cambio en más de 25 años. La compañía dice que esta barra ahora acepta preguntas más largas, ayuda a formular consultas con sugerencias de IA y permite usar texto, imágenes, archivos, videos o pestañas de Chrome como entrada.

En la entrevista, Kevin Roose le preguntó a Pichai si Google terminará por abandonar la interfaz clásica de los “10 enlaces azules”. El CEO evitó ponerle fecha a una ruptura total, pero dejó una frase que resume el nuevo equilibrio de poder:

"Las fuentes y los enlaces siempre estarán ahí como parte de ello."

La palabra clave es “parte”. Para Google, los enlaces no desaparecen. Para publishers, creadores y medios, la pregunta es si esos enlaces seguirán siendo el destino principal o solo el respaldo de una respuesta generada dentro de Google.

The Decoder leyó esa frase como un cambio de lenguaje relevante: los enlaces pasan de ser la base visible de Search a ser una pieza dentro de un producto más cerrado, donde Google decide qué fuentes aparecen y cómo se integran en la respuesta.

black laptop computer turned on displaying google search
Photo by Lucia Macedo / Unsplash

Google sostiene que los usuarios están respondiendo bien. En su propio blog, la compañía dijo que AI Mode superó 1,000 millones de usuarios activos mensuales en un año y que las consultas en esa experiencia se han más que duplicado cada trimestre. También afirmó que AI Overviews ya tiene más de 2,500 millones de usuarios activos mensuales.

Pichai admite que Google no lidera todo el frente de la IA

La parte más franca de la entrevista no fue el optimismo habitual sobre Gemini. Fue cuando Pichai aceptó que Google no está al frente en todas las capacidades.

El CEO dijo que Google se considera fuerte en texto, multimodalidad, voz, audio, razonamiento e inteligencia general. Pero marcó una brecha en áreas que hoy importan muchísimo para desarrolladores: programación agentic, uso de herramientas, seguimiento de instrucciones y tareas largas.

"En este momento estamos un poco detrás."

Esa frase pesa porque el coding se volvió el campo de batalla central de la IA generativa. OpenAI, Anthropic, Cursor y otros actores han presionado fuerte con herramientas que prometen programar, depurar y operar sobre bases de código grandes durante horas.

Google respondió con Gemini 3.5 Flash y Antigravity 2.0. Según la compañía, el nuevo Flash ya está disponible en productos y APIs, mientras que Antigravity se expandió de entorno de coding a plataforma para desarrollar y manejar grupos de agentes autónomos.

La lista de anuncios deja ver la estrategia de Google:

  • Gemini 3.5 Flash ya funciona como modelo por defecto en AI Mode y se integra en productos y APIs de Google.
  • Antigravity 2.0 busca coordinar agentes autónomos desde una app de escritorio.
  • Gemini Spark corre en máquinas virtuales dedicadas de Google Cloud para trabajar en segundo plano.
  • Los agentes de información en Search llegarán primero a suscriptores de Google AI Pro y Google AI Ultra este verano.
  • Las interfaces generativas en Search podrán crear visualizaciones, tablas, gráficas, simulaciones y mini apps personalizadas.
  • Google planea llevar experiencias persistentes, como dashboards o trackers, primero a suscriptores Pro y Ultra en Estados Unidos.

La ansiedad por la IA ya es parte del producto, no solo del debate público

Pichai no negó el malestar alrededor de la IA. Lo puso en el centro de la discusión.

La encuesta de New York Times/Siena citada en la entrevista reportó que 35% de los encuestados veía la IA como “mayormente mala”, frente a 16% que la veía como “mayormente buena”. Al no estar disponible públicamente en una fuente abierta consultable, ese dato debe leerse como una cifra citada por el propio episodio y no como una medición verificada de forma independiente por FomoEra.

El dato sí encaja con una tendencia más amplia. Pew Research Center ha encontrado que los estadounidenses siguen siendo cautelosos: la mitad de los adultos dijo sentirse más preocupada que emocionada por el uso creciente de IA en la vida diaria, mientras solo 10% dijo sentirse más emocionado que preocupado.

Pichai intentó responder desde dos frentes. Primero, con utilidad: doctores menos cargados por tareas administrativas, más personas capaces de programar, mejores herramientas para analizar información. Segundo, con control: agentes que pidan permiso antes de acciones sensibles, transparencia y pasos graduales para ganar confianza.

El ejemplo personal que dio fue pequeño, pero útil para entender hacia dónde va Google. Pichai contó que usó Spark para revisar sus reuniones y sugerir un sistema de colores en su calendario. Es una tarea doméstica, casi aburrida. Pero justo ahí está la ambición: que la IA deje de ser una caja de texto y se convierta en una capa que actúa sobre Gmail, Calendar, Chrome, Workspace y Search.

Seguridad, TPUs y la presión de correr sin romperlo todo

La carrera también pasa por infraestructura. Pichai defendió que Google venda acceso a TPUs a terceros, incluso a posibles rivales, porque Cloud es un negocio separado con sus propios ingresos y porque el uso externo ayuda a mejorar el hardware de próxima generación.

Google dijo en I/O que su gasto de capital anual pasó de 31,000 millones de dólares en 2022 a una expectativa de 180,000 a 190,000 millones de dólares este año. También presentó sus TPU 8t y TPU 8i, enfocadas en entrenamiento e inferencia, respectivamente.

Ese músculo técnico tiene una sombra regulatoria. En la entrevista, Pichai habló de la necesidad de coordinación entre industria y gobierno en temas como ciberseguridad. Después, AP reportó que Donald Trump canceló una firma prevista de una orden ejecutiva de IA el 21 de mayo de 2026, horas antes de una ceremonia en la Casa Blanca, por temor a que pudiera frenar la ventaja tecnológica de Estados Unidos.

El borrador habría creado un marco voluntario para revisar riesgos de seguridad nacional en modelos avanzados antes de su lanzamiento público, con empresas como Google, OpenAI y Anthropic dentro de la conversación.

La lectura es incómoda para todos: las empresas quieren velocidad, los gobiernos quieren no quedarse atrás y el público todavía no está convencido de que los agentes autónomos deban moverse tan rápido.

El verdadero cambio es quién controla la respuesta

Google no está matando Search. Lo está convirtiendo en otra cosa.

Para usuarios en México y Latinoamérica, el beneficio puede ser claro: mejores respuestas, menos búsquedas repetidas, tareas más fáciles y herramientas que antes requerían habilidades técnicas. Para medios, marcas, creadores y negocios que dependen del tráfico orgánico, el riesgo también es evidente: si Google responde más dentro de su propia interfaz, aparecer como fuente puede no ser lo mismo que recibir una visita.

Pichai entiende la ansiedad, pero su apuesta no cambia: más IA, más agentes, más integración y más compute. La pregunta que queda no es si Google va a meter IA en Search. Eso ya pasó. La pregunta real es cuánto control conservarán los usuarios, los editores y la web abierta cuando Search deje de ser una puerta y se vuelva el lugar donde ocurre casi todo.

Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7

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