TL;DR:
- La FIFA superará en un 36% sus previsiones iniciales y alcanzará ingresos récord de 15,000 millones de dólares en el ciclo del Mundial 2026.
- El nuevo formato de 48 selecciones y 104 partidos casi triplicó la facturación de Qatar 2022, impulsado por entradas, reventa y hospitalidad premium.
- La bolsa de premios para las selecciones asciende a un récord de 871 millones de dólares; el campeón se embolsará 50 millones.
En la víspera de la gran final entre España y Argentina en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, la FIFA se prepara para anunciar que el Mundial 2026 se ha convertido oficialmente en el evento más lucrativo en la historia del fútbol. El organismo rector espera reportar ingresos récord por 15,000 millones de dólares, superando ampliamente su proyección inicial de 11,000 millones, según reveló un reporte de The Guardian. Esta inyección financiera, impulsada por la ampliación del torneo en Estados Unidos, México y Canadá, representa un salto comercial sin precedentes que prácticamente triplica los ingresos obtenidos en la edición de Qatar 2022.


El motor financiero de un torneo con 104 partidos
La transición de las 32 selecciones y 64 partidos de la edición pasada al nuevo formato de 48 selecciones y 104 encuentros ha transformado por completo la escala económica del torneo. Mientras que Qatar 2022 generó un total de 5,800 millones de dólares en ingresos, la actual edición norteamericana ha pulverizado esa marca gracias a tres pilares comerciales básicos: la venta directa de boletos, los paquetes de hospitalidad premium y un lucrativo mercado oficial de reventa.
En este sistema de reventa secundaria, la FIFA se queda con una comisión del 15% cobrada tanto al comprador como al vendedor. Esto significa que por cada entrada que cambia de manos en sus plataformas oficiales, el organismo obtiene una tajada doble, un mecanismo sumamente rentable que ha disparado la recaudación final.
Sin embargo, este éxito comercial no ha estado exento de polémica. La agresiva estrategia de precios de las entradas ha despertado fuertes críticas por parte de los aficionados, muchos de los cuales quedaron marginados del evento debido a los elevados costos de los boletos en los tres países anfitriones.
Premios récord: 50 millones de dólares para el campeón
La histórica recaudación del torneo se traducirá de manera directa en una mayor derrama económica para las federaciones de fútbol. La FIFA elevó la bolsa total de premios a 871 millones de dólares, lo que representa un incremento del 65% frente a los 440 millones distribuidos hace cuatro años.
La evolución de este presupuesto muestra cómo los ingresos superaron las expectativas del propio organismo. En diciembre de 2025, el consejo de la federación había aprobado un fondo de premios de 727 millones de dólares, pero ante la espectacular respuesta comercial del mercado norteamericano, la cifra se incrementó nuevamente en mayo pasado hasta alcanzar el monto definitivo.
La distribución de los premios económicos se estructurará de la siguiente manera:
- El campeón del mundo se embolsará 50 millones de dólares (en comparación con los 42 millones que obtuvo Argentina tras coronarse en Qatar).
- El subcampeón recibirá un pago de 33 millones de dólares.
- Cada selección clasificada al torneo tiene garantizado un piso mínimo de 10.5 millones de dólares, además de un subsidio adicional de 1.5 millones destinado exclusivamente a cubrir los gastos de preparación logística.
Apoyo al fútbol base y el futuro del modelo expandido
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, comunicó formalmente este balance financiero extraordinario a las 211 asociaciones miembro durante una reunión celebrada el sábado. La dirigencia del fútbol global adelantó que una porción significativa del superávit de ingresos, que supera por cerca de 4,000 millones de dólares la meta presupuestada para el ciclo de cuatro años, se canalizará directamente a las federaciones locales con el fin de financiar torneos y apoyar proyectos de desarrollo del fútbol base en todo el mundo.
Con el silbatazo final en Nueva Jersey, el Mundial de las tres naciones no solo coronará al nuevo monarca del fútbol de selecciones, sino que consolidará definitivamente el formato expandido como una maquinaria de negocios implacable, despejando las dudas comerciales que rodeaban al megaproyecto norteamericano.