Saltar al contenido
Salud

Un estudio vincula el humo de incendios durante el embarazo con diagnósticos de autismo

Una investigación en Estados Unidos encontró una asociación entre la exposición prenatal a partículas de incendios y diagnósticos posteriores de autismo. Los autores advierten que el estudio no demuestra causalidad.

por Patricia Rodriguez
Captura de un incendio forestal con humo que se eleva contra un telón de fondo de montaña en un paisaje natural escénico.
Foto de Pixabay en Pexels

Una mayor exposición al humo de incendios forestales durante el embarazo se asoció con una mayor frecuencia de diagnósticos posteriores de autismo en un estudio de casi 900,000 pares de madres e hijos en Estados Unidos. La investigación, publicada en JAMA Pediatrics, es observacional: encontró una relación estadística, pero no demuestra que el humo cause autismo.

El equipo, encabezado por la epidemióloga Stefania Papatheodorou, de la Escuela de Salud Pública de Rutgers, analizó registros de personas inscritas en Medicaid, el programa público de cobertura médica estadounidense. Los datos abarcaron nacimientos entre 2007 y 2014 y seguimiento durante la infancia.

Para estimar la exposición, los investigadores utilizaron concentraciones semanales de partículas finas PM2.5 atribuibles a incendios forestales, calculadas por código postal. Estas partículas son lo suficientemente pequeñas para penetrar profundamente en los pulmones.

Qué significa el aumento del 30 %

Por cada incremento de 0.75 microgramos por metro cúbico en la exposición promedio a partículas de incendios durante el embarazo, el estudio encontró un riesgo relativo de diagnóstico de autismo un 30 % mayor. La asociación fue más marcada con la exposición en las etapas media y final del embarazo.

Ese 30 % no significa que un niño expuesto tenga un 30 % de probabilidad de ser autista. Es una comparación relativa entre niveles de exposición dentro de la población estudiada. Además, el resultado tiene incertidumbre estadística: el intervalo estimado por los autores va de un aumento del 7 % al 59 %.

De los 893,212 niños incluidos, 8,357 recibieron un diagnóstico de autismo durante el seguimiento. Los investigadores estimaron una incidencia acumulada del 1.9 % hasta los ocho años en la cohorte. Esa cifra no representa la probabilidad individual asociada a un nivel específico de humo.

El equipo también examinó diagnósticos de trastorno por déficit de atención e hiperactividad, o TDAH, y no encontró una asociación clara con la exposición prenatal a las partículas de incendios.

Lo que el estudio puede y no puede concluir

La investigación utilizó estimaciones ambientales por código postal, no mediciones individuales de cuánto humo respiró cada persona. Tampoco puede descartar por completo que otros factores no medidos influyan en la asociación. Al incluir únicamente a personas inscritas en Medicaid, sus resultados no necesariamente representan a todas las familias.

Los hallazgos se suman a una evidencia que todavía presenta matices. Un estudio anterior de más de 8.6 millones de nacimientos en California encontró asociaciones generalmente débiles con el promedio de exposición durante el embarazo, aunque observó relaciones más fuertes durante episodios de humo intenso y en zonas con menor contaminación habitual, según explicó UC Davis Health.

Ambos trabajos son observacionales. Sus resultados justifican seguir investigando, pero no permiten establecer que una exposición concreta haya causado el autismo de una persona.

Papatheodorou señaló que el humo puede desplazarse lejos de los incendios y que la exposición puede ocurrir incluso cuando no es visible. Los autores consideran importante estudiar cómo interactúan los factores ambientales con los genéticos y otros factores relacionados con el desarrollo.

Cómo reducir la exposición al humo

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, o CDC, recomiendan que las personas embarazadas consulten los informes de calidad del aire durante episodios de humo y permanezcan en interiores tanto como sea posible, con puertas y ventanas cerradas. Si está disponible, también recomiendan utilizar un sistema de ventilación con filtro o un purificador portátil.

Si es necesario salir durante un episodio de humo, los CDC recomiendan un respirador N95 aprobado por NIOSH y continuar la atención prenatal. Estas medidas buscan reducir la exposición al humo en general; el estudio no evaluó si evitan diagnósticos de autismo.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

Patricia Rodriguez imagen de perfil
por Patricia Rodriguez

Patricia Rodriguez es redactora de FomoEra. Cubre tecnología, ciencia, inteligencia artificial, negocios y actualidad digital. También trabaja en escritura y edición de contenido audiovisual.

Leer más de Tecnología y Ciencia