Bluesky bloqueó los enlaces a un archivo filtrado con registros de más de 41,000 empleados y contratistas del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS). La red social mantuvo visibles las publicaciones que hablan de la filtración, según explicó a WIRED y TechCrunch: impide abrir los datos desde su web y app sin retirar la conversación sobre ellos. La decisión coincide con solicitudes del DHS para sacar el material de otros servicios, aunque no se ha establecido que el gobierno pidiera a Bluesky aplicar el bloqueo.
WIRED observó que los enlaces específicos al archivo mostraban un aviso de "enlace bloqueado" que los calificaba de "maliciosos". Rose Wang, directora de operaciones de Bluesky, escribió después que la empresa debió cambiar esa redacción la noche anterior y que preparaba modificaciones. No afirmó que el bloqueo hubiera terminado.
Privacidad y reporteo bajo las mismas normas
Bluesky sostiene que los registros incluyen correos y números telefónicos compartidos sin autorización. Wang dijo a TechCrunch que la empresa prefirió impedir el acceso a los enlaces en vez de eliminar cada publicación, para preservar el debate y los comentarios periodísticos. La medida se aplica a los enlaces desde los servicios de Bluesky; WIRED constató que al menos un cliente de terceros los trataba de otra manera.
Las normas de la plataforma prohíben divulgar información de contacto personal sin autorización y, al mismo tiempo, protegen la información factual de interés público y la transparencia sobre funcionarios. Emma Best, cofundadora de la organización que difundió el archivo, sostuvo ante TechCrunch que los datos son contactos profesionales útiles para solicitar documentos públicos. Esa posición no elimina el riesgo que Bluesky atribuye a la publicación de información identificable de miles de personas.
La cobertura anterior de FomoEra detalló qué contenían los registros y qué partes de la filtración habían sido corroboradas. El DHS reconoció entonces una posible brecha, sin confirmar el mecanismo de obtención ni la autenticidad de todo el conjunto.
La solicitud del DHS a otros proveedores siguió otra vía
El DHS, a través de la empresa ZeroFox, pidió a un proveedor de alojamiento que retirara o limitara el acceso a los datos porque, según su solicitud, podían exponer a más de 40,000 personas a acoso y daños físicos. Reuters informó que ese proveedor, FlokiNET, rechazó la petición al considerar que los registros contenían datos laborales y no direcciones o teléfonos personales.
Por separado, un sitio que permitía consultar el archivo dejó de funcionar temporalmente. CyberScoop y Reuters informaron el 29 de octubre que volvió a estar disponible bajo otro dominio. No hay confirmación de que la petición al alojamiento determinara el bloqueo de Bluesky: WIRED preguntó a la red social si alguna agencia gubernamental había solicitado la medida y no obtuvo respuesta a esa cuestión.
El bloqueo limita la apertura de esos enlaces en la web y la app de Bluesky y deja espacio para discutir la filtración. Las gestiones de retirada fuera de la red social no habían impedido, hasta el 29 de octubre, que los registros reaparecieran en internet.