xAI prometió $420 por declaraciones de impuestos para entrenar a Grok; empleados siguen sin cobrar
xAI pidió declaraciones fiscales para entrenar a Grok y aún no paga los bonos prometidos.
TL;DR:
xAI pidió a empleados entregar declaraciones fiscales completas para entrenar a Grok, según Bloomberg.
La compañía ofreció $420 dólares por envío, además de early access a X Money.
Dos meses después, los pagos no habrían llegado, en medio de cambios internos y presión competitiva en IA.
xAI, la empresa de inteligencia artificial de Elon Musk, pidió en marzo a empleados entregar sus declaraciones de impuestos y documentos de soporte para entrenar a Grok en tareas fiscales, según chats internos revisados por Bloomberg. A cambio, la compañía prometió $420 dólares por participación y acceso anticipado a X Money, pero dos meses después esos pagos no se habrían realizado. El caso importa porque cruza tres temas sensibles: entrenamiento de IA con datos financieros reales, controles internos en una empresa en reestructura y la presión por competir contra ChatGPT, Claude y otros asistentes en tareas de impuestos.
Grok es un chatbot de IA desarrollado por xAI que responde preguntas y realiza tareas mediante modelos generativos integrados al ecosistema de Musk, incluida la plataforma X.
El programa apareció justo antes del cierre fiscal de Estados Unidos. El IRS abrió la temporada 2026 para declaraciones del año fiscal 2025 y estimó alrededor de 164 millones de declaraciones individuales antes de la fecha límite federal del 15 de abril de 2026. Ese calendario ayuda a explicar la urgencia: xAI buscaba ejemplos reales para mejorar las capacidades fiscales de Grok cuando millones de personas preparaban sus returns.
De acuerdo con el reporte de Bloomberg, los empleados voluntarios tenían que entregar declaraciones completas de este año o del año anterior, junto con materiales de respaldo. Después, la convocatoria se habría ampliado a familiares y amigos de empleados que hubieran usado un contador, no IA, para preparar sus impuestos.
El paquete prometido incluía:
- $420 dólares por declaración entregada.
- Acceso anticipado a X Money, la plataforma de pagos que Musk planea integrar en X.
- Uso de los documentos como datos de entrenamiento para mejorar respuestas fiscales de Grok.
- Participación extendida a familiares y amigos, según los chats internos citados por Bloomberg.
El número no pasó desapercibido. $420 es una referencia recurrente en la cultura pública de Musk, pero aquí el guiño terminó ligado a documentos financieros personales: ingresos, deducciones, dependientes, cuentas bancarias y otros datos que pueden aparecer en una declaración fiscal.
El dato incómodo no es el monto: es el tipo de información que xAI pidió
La cantidad prometida por empleado es pequeña para una empresa que compite en IA a escala global. El problema editorialmente relevante está en otro lado: una declaración fiscal no es un formulario cualquiera. Puede contener información personal, financiera y familiar de alto valor.
Por eso el retraso en el pago no solo pega en la moral interna. También deja preguntas sobre cómo xAI gestionó el consentimiento, el almacenamiento, la anonimización y el uso posterior de esos documentos.
Bloomberg reportó que algunos empleados que preguntaron por el pago recibieron como respuesta que el manager responsable del programa ya no trabajaba en la compañía. xAI no respondió a la solicitud de comentario del medio.
TNW ubicó el episodio dentro de un punto más amplio: xAI atraviesa una reorganización corporativa y operativa tras quedar integrada con SpaceX. Reuters reportó que SpaceX adquirió xAI en una operación valuada en $1.25 billones de dólares, con xAI valorada en $250,000 millones y SpaceX en $1 billón.
Ese dato cambia la lectura. Si la empresa que quiere vender ejecución brutal y velocidad de producto no logra cerrar pagos prometidos por un programa interno de datos sensibles, el tropiezo ya no se ve como una simple demora administrativa.
Grok quería entrar al negocio fiscal justo cuando los usuarios ya probaban IA para impuestos
La carrera tiene lógica comercial. Durante la temporada fiscal de 2026, usuarios en Estados Unidos ya estaban usando chatbots como ChatGPT, Claude y Grok para revisar deducciones, entender formularios o buscar posibles reembolsos mayores. Bloomberg reportó que xAI buscaba competir por ese uso antes del deadline del 15 de abril.
Pero hay una diferencia clave entre usar IA para explicar conceptos fiscales y subir documentos reales a una empresa para entrenar modelos.
El IRS ha advertido durante años que el robo de identidad fiscal ocurre cuando alguien usa información personal robada, como un número de Seguro Social, para presentar una declaración fraudulenta y reclamar un reembolso. Ese contexto vuelve más delicada cualquier práctica que implique mover documentos fiscales fuera de canales tradicionales.
La historia también encaja con una táctica conocida en empresas de IA: conseguir datos difíciles de obtener mediante empleados, contratistas o acuerdos privados. En este caso, xAI no buscaba textos públicos de internet, sino declaraciones reales preparadas por contadores humanos.
La reestructura de xAI deja pagos, proyectos y moral interna bajo presión
El reporte llega en un momento complicado para la compañía. Bloomberg describió a xAI como una empresa en reestructura, con despidos y cambios de management desde el inicio del año. Reuters añadió que la integración con SpaceX consolida el imperio corporativo de Musk antes de una posible salida a Bolsa de SpaceX.
Según Bloomberg, este no fue el primer programa interno de xAI basado en datos de trabajadores. A finales del año pasado, managers habrían pedido a empleados grabar sus pantallas para alimentar un proyecto llamado Macrohard, una referencia a Microsoft. A cambio, se les prometió un bono de 20%. Esos pagos sí se realizaron, aunque también tardaron, de acuerdo con personas familiarizadas con el proceso citadas por el medio.
La diferencia ahora es el tipo de material. Grabar actividad laboral ya es sensible. Entregar declaraciones fiscales personales eleva el riesgo y la expectativa de control.
El punto no es si Grok puede o no mejorar en temas fiscales. El punto es qué costo interno y reputacional paga xAI cuando acelera el entrenamiento con datos humanos reales y luego deja inconclusa la parte más básica del acuerdo: pagar lo prometido.