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Medicina

Estudio vincula suplementos de vitamina C en el embarazo con menor irritabilidad infantil

Una investigación con datos de 302 embarazadas encontró una asociación entre los suplementos y las respuestas emocionales de sus bebés a los seis meses. El estudio no demuestra que la vitamina sea la causa.

por Patricia Rodriguez
Vista superior de un dietista que planea una dieta saludable con frutas frescas sobre la mesa, centrándose en la salud y la nutrición.
Imagen ilustrativa · Foto de beyzahzah en Pexels

Una mayor ingesta de vitamina C mediante suplementos durante el embarazo se asoció con puntuaciones más bajas de irritabilidad y otras respuestas emocionales negativas en bebés de seis meses, según un estudio con datos de 302 embarazadas. El equipo de Oregon Health & Science University (OHSU) encontró una relación estadística con el malestar psicológico prenatal, aunque el diseño de la investigación no permite afirmar que la vitamina causara el resultado.

El trabajo, publicado el 2 de noviembre en Developmental Psychology, siguió a participantes que dieron a luz entre 2019 y 2021. Al final del embarazo, las mujeres respondieron cuestionarios sobre depresión, ansiedad y estrés, informaron qué suplementos consumían y participaron en tres entrevistas sobre su alimentación.

Cuando los bebés tenían alrededor de seis meses, sus cuidadores completaron un cuestionario sobre su temperamento, con preguntas sobre conductas como el llanto ante la frustración. Una puntuación más alta de afectividad negativa describe una tendencia observada en ese cuestionario; no constituye un diagnóstico de enfermedad mental ni predice por sí sola el futuro de un niño.

Qué encontró el análisis

Un mayor malestar prenatal se relacionó con puntuaciones más altas de afectividad negativa en los bebés. Las participantes con mayor malestar también tendieron a informar una menor ingesta de vitamina C en suplementos, y una ingesta mayor de esa fuente se asoció con puntuaciones infantiles más bajas.

En el modelo estadístico, la cantidad de vitamina C procedente de suplementos explicó una pequeña parte de la asociación entre el malestar prenatal y las puntuaciones infantiles. El efecto indirecto estimado fue de 0,02, con un intervalo de confianza del 95 % de 0,01 a 0,05. Ese coeficiente no es un porcentaje de reducción de la irritabilidad ni demuestra que tomar vitamina C produzca un cambio.

El estudio no encontró una asociación estadísticamente significativa equivalente con la vitamina C obtenida de los alimentos. Eso no demuestra que los alimentos sean menos útiles ni que los suplementos sean superiores: el equipo midió ambas fuentes de manera diferente, y los productos utilizados podían contener otros nutrientes.

Los límites de la investigación

Las participantes no fueron asignadas al azar a tomar vitamina C o un placebo. Por eso, otros factores asociados con el uso de suplementos podrían influir en los resultados. Aunque el equipo ajustó el análisis por aspectos como la calidad de la dieta y el uso de vitaminas prenatales, los autores reconocen que no pudieron aislar por completo la vitamina C de otros nutrientes o hábitos de salud.

La investigación tampoco midió las concentraciones de vitamina C en sangre y dependió de lo declarado por las participantes y los cuidadores. Además, el 73,2 % de la muestra era de mujeres blancas no hispanas, una composición que puede limitar la aplicación de los resultados a otras poblaciones.

Los autores plantean realizar ensayos aleatorizados para comprobar la relación. OHSU también prevé dar seguimiento a los niños conforme crezcan, con el fin de estudiar posibles resultados posteriores.

Qué dicen las recomendaciones nutricionales

Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos sitúan la ingesta diaria recomendada de vitamina C durante el embarazo en 85 miligramos para personas de 19 años o más y en 80 miligramos para adolescentes de 14 a 18 años. Esas cifras se refieren a la ingesta total, incluidos alimentos y suplementos; no son una dosis adicional indicada por este estudio.

Una revisión Cochrane publicada en 2015 no encontró evidencia que respaldara la suplementación rutinaria con vitamina C, sola o combinada con otros suplementos, para prevenir desenlaces como el parto prematuro o la preeclampsia. La revisión evaluó resultados del embarazo distintos del temperamento infantil analizado por OHSU.

Las dosis altas de vitamina C pueden causar molestias gastrointestinales, según los Institutos Nacionales de Salud. La decisión de añadir o modificar un suplemento durante el embarazo debe conversarse con el profesional que lleva el control prenatal, en particular si ya se utiliza un multivitamínico.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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por Patricia Rodriguez

Patricia Rodriguez es redactora de FomoEra. Cubre tecnología, ciencia, inteligencia artificial, negocios y actualidad digital. También trabaja en escritura y edición de contenido audiovisual.

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