Mercury levanta $200M y alcanza valuación de $5.2B mientras empuja su plan para convertirse en banco
Mercury levantó $200M y vale $5.2B mientras busca convertirse en banco regulado en EE.UU.
TL;DR:
- Mercury cerró una Serie D de $200 millones de dólares liderada por TCV.
- La fintech alcanzó una valuación de $5.2 mil millones de dólares, 49% más que su ronda de marzo de 2025.
- El dinero llega mientras Mercury busca obtener una carta bancaria nacional en EE.UU. y reducir su dependencia de bancos socios.
Mercury, la fintech que ofrece servicios bancarios a startups y pequeñas empresas, levantó $200 millones de dólares en una Serie D liderada por TCV y alcanzó una valuación de $5.2 mil millones de dólares. La ronda importa porque llega en un momento incómodo para muchas fintechs: el capital no está fluyendo igual para todo el sector, pero Mercury logró crecer, mantenerse rentable y avanzar en su plan para convertirse en un banco regulado en Estados Unidos.
La nueva valuación representa un salto de 49% frente a los $3.5 mil millones de dólares que Mercury reportó en su Serie C de marzo de 2025, cuando levantó $300 millones de dólares en una mezcla de capital primario y secundario.
La ronda fue liderada por TCV, con participación de inversionistas existentes como Andreessen Horowitz, Coatue, CRV, Sapphire Ventures, Sequoia Capital y Spark Capital. Con este movimiento, Mercury eleva su financiamiento total primario y secundario a aproximadamente $700 millones de dólares.
"La IA está colapsando la fricción entre una idea y una empresa más rápido que cualquier cosa que haya visto en mi carrera", dijo Immad Akhund, cofundador y CEO de Mercury. "Vamos a ver más fundadores en los próximos cinco años que en los últimos veinte."
La frase resume el ángulo real de la ronda: Mercury no solo está vendiendo software financiero. Está apostando a que la inteligencia artificial va a multiplicar la creación de compañías pequeñas, rápidas y globales, justo el tipo de cliente que suele necesitar cuentas, pagos, tarjetas, nómina, facturación y crédito desde el día uno.
Mercury ya no quiere ser solo la fintech de las startups
Mercury nació en 2017 y ganó tracción como una alternativa más ágil para startups que no querían pelearse con la banca tradicional. Hoy la empresa dice tener más de 300,000 clientes, incluidos uno de cada tres startups en Estados Unidos, con compañías como Supabase, ElevenLabs, Lovable, Linear, Phantom y Tempo dentro de su base.
Pero el dato que cambia la lectura es otro: Mercury afirma que 73% de sus nuevos clientes ya viene de fuera de las categorías de IA y startups tecnológicas. Eso le permite contar una historia más amplia a los inversionistas: no solo banco para founders de Silicon Valley, sino una plataforma financiera para negocios digitales de distintos tamaños.
Entre los puntos que Mercury está usando para defender su nueva valuación están:
- $650 millones de dólares en ingresos anualizados al tercer trimestre de 2025.
- Cuatro años consecutivos de rentabilidad bajo GAAP net income y EBITDA.
- 2.5 veces más solicitudes en el primer trimestre de 2026 frente al mismo periodo de 2025.
- Un aumento de 18% en nuevas solicitudes de negocios en EE.UU. durante el primer trimestre de 2026, según datos citados por la compañía del U.S. Census Bureau.
- Más de 300,000 clientes entre empresas e individuos.
Ese crecimiento le da a Mercury algo que muchas fintechs no tienen después del ajuste de valuaciones postpandemia: una narrativa de expansión con números de negocio, no solo promesas de producto.
La carta bancaria puede ser el verdadero punto de inflexión
La ronda llega semanas después de que Mercury recibiera aprobación condicional de la Office of the Comptroller of the Currency (OCC) para establecer Mercury Bank, N.A.. La aprobación no significa que Mercury ya sea un banco. La compañía todavía debe cumplir requisitos pendientes y obtener autorizaciones adicionales, incluidas aprobaciones relacionadas con la FDIC y la Reserva Federal.
Aun así, el avance regulatorio cambia la conversación. Hoy Mercury es una fintech, no un banco asegurado por la FDIC. Sus servicios bancarios se ofrecen mediante bancos socios como Choice Financial Group y Column N.A.. Esa estructura ha sido común en fintech, pero también quedó bajo más escrutinio después de problemas en el modelo de bancos patrocinadores dentro de la industria.
Si Mercury logra completar el proceso, Mercury Bank, N.A. podría ofrecer capacidades que hoy no controla directamente:
- Integración con Zelle.
- Más productos de crédito para empresas e individuos.
- Infraestructura de pagos más propia.
- Menor dependencia operativa de bancos socios.
- Supervisión federal directa sobre su operación bancaria.
"Solicitamos esta carta porque los mejores fundadores del país merecen un banco construido para ellos", dijo Akhund. "Nuestros clientes nos han pedido Zelle, más crédito e infraestructura de pagos que realmente controlemos. No podíamos darles esas cosas sin una carta bancaria."
Ese punto es clave para entender por qué los inversionistas pagaron una valuación más alta. La carta bancaria puede convertir a Mercury en algo más defensivo: una fintech con software propio, distribución entre startups y, eventualmente, más control sobre la infraestructura financiera que usa.
La IA es la historia comercial, pero la regulación es la prueba dura
Mercury también está usando IA para ampliar su producto. La empresa lanzó Mercury Insights, una herramienta para ver la salud financiera de una compañía dentro de la cuenta, y presentó herramientas para desarrolladores como MCP y CLI, que permiten acceso seguro a cuentas y acciones desde la terminal.
Más adelante en 2026, Mercury planea lanzar Mercury Command, una interfaz para ejecutar tareas financieras con lenguaje natural. La promesa es que un cliente pueda revisar caja, cambiar reglas de transferencias automáticas, categorizar transacciones o enviar facturas sin brincar entre pestañas y hojas de cálculo.
La apuesta suena atractiva, pero también obliga a mirar con lupa el riesgo: cuando una fintech combina datos financieros, automatización y acciones ejecutables, la confianza deja de depender solo de una buena experiencia de usuario. También depende de controles internos, permisos, cumplimiento regulatorio y claridad sobre quién aprueba cada movimiento.
Por eso la aprobación condicional de la OCC pesa tanto como la ronda. El capital le da oxígeno. La carta bancaria, si llega a completarse, le daría otro tipo de legitimidad.
Mercury sale de esta ronda con una historia más fuerte que la de “otra fintech con IA”. Tiene ingresos, clientes, rentabilidad y una ruta regulatoria abierta. La pregunta ahora es si puede construir un banco sin perder la velocidad que la volvió atractiva para las startups.