Jeff Bezos pide quitar impuestos a bajos ingresos, defiende a multimillonarios y minimiza el miedo a la IA
TL;DR:
Jeff Bezos propuso eliminar el impuesto sobre la renta para la mitad inferior de contribuyentes en Estados Unidos.
El fundador de Amazon dijo que ese grupo paga cerca de 3% del impuesto federal sobre la renta, mientras defendió su propia carga fiscal.
También rechazó el miedo a que la IA destruya empleos y elogió a Donald Trump como una versión “más madura” de sí mismo.
Jeff Bezos abrió varios frentes en una entrevista con CNBC: pidió que la mitad de los estadounidenses con menores ingresos deje de pagar impuesto federal sobre la renta, defendió a los multimillonarios frente a lo que llamó “vilificación”, minimizó los temores por despidos ligados a la inteligencia artificial y elogió al presidente Donald Trump. El mensaje importa porque llega en plena tensión por desigualdad, empleos amenazados por IA y el papel político de los ultrarricos en Estados Unidos.
El fundador de Amazon y Blue Origin eligió una frase con gancho fiscal: si una enfermera en Queens gana 75,000 dólares al año, no debería mandar más de 1,000 dólares al mes a Washington.
“La mitad inferior de los contribuyentes de este país paga solo 3% de los impuestos. Creo que debería ser cero”, dijo Bezos.
La propuesta suena populista por un lado y profundamente promercado por el otro. Bezos no pidió subir automáticamente los impuestos a los ricos para compensar esa pérdida. Su tesis fue distinta: el problema, dijo, no es falta de ingresos públicos, sino gasto gubernamental, burocracia y mala administración.
La propuesta fiscal de Bezos apunta al bolsillo bajo, pero evita prometer más carga para los ricos
El argumento central de Bezos fue que quitar el impuesto federal sobre la renta a los hogares de menores ingresos tendría un impacto directo para trabajadores presionados por renta, comida y costos básicos.
De acuerdo con datos del año fiscal 2023 citados por Fortune, la mitad inferior de contribuyentes en Estados Unidos —personas con ingresos aproximados por debajo de 54,000 dólares— generó alrededor de 12% del ingreso bruto ajustado y pagó cerca de 3% del impuesto federal sobre la renta. La lectura de Bezos fue simple: si el gobierno recauda poco de ese grupo, debería dejar de cobrarle.
“No deberíamos pedirle a esa enfermera en Queens que mande dinero a Washington. Deberían mandarle una disculpa”, dijo Bezos.
La parte incómoda está en lo que no resolvió. Bezos defendió abrir el debate sobre cuánto deben pagar los más ricos, pero rechazó que ese debate se construya señalándolos como villanos.
“Podemos discutir cuál es la parte justa. Ese es un debate de política pública, está bien. Pero la vilificación es la distracción”, dijo Bezos.
Ahí está el corazón político de la entrevista: Bezos abrazó una medida que podría aliviar a trabajadores de menores ingresos, pero al mismo tiempo protegió el argumento clásico de los ultrarricos: más impuestos para ellos no arreglarían por sí solos los problemas estructurales del país.
El choque con los críticos: impuestos, riqueza y la sombra de ProPublica
Bezos también rechazó las acusaciones de que no paga suficientes impuestos.
“La gente a veces dice que no pago impuestos. No es cierto. Pago miles de millones de dólares en impuestos”, dijo.
El problema para Bezos es que su historial fiscal público no se discute en el vacío. En 2021, ProPublica reportó, con base en registros del IRS, que Bezos no pagó impuesto federal sobre la renta en 2007 ni en 2011. El mismo reporte calculó que, entre 2014 y 2018, su riqueza creció 99,000 millones de dólares, reportó 4,220 millones de dólares de ingresos y pagó 973 millones de dólares en impuestos, equivalente a 0.98% de su crecimiento patrimonial bajo la metodología de “tasa fiscal real” de ProPublica.
Esa comparación no es igual al impuesto sobre ingresos ordinarios. Y ahí está precisamente el punto: los salarios se gravan de forma mucho más directa que la riqueza acumulada en acciones, propiedades u otros activos que solo generan impuestos cuando se venden o producen ingresos gravables.
Bezos negó que la estrategia conocida como “buy, borrow, die” sea una explicación válida de su situación. Dijo que vende acciones de Amazon de forma rutinaria y que, si existe un vacío legal basado en préstamos contra acciones, debería corregirse.
“No hay verdad en esto de ‘buy, borrow, die’. Ni siquiera sé de dónde viene”, dijo Bezos.
Bezos defendió a los multimillonarios y criticó el discurso de “villanos”
La entrevista también funcionó como defensa cultural de los multimillonarios. Bezos rechazó la idea de que una fortuna de 1,000 millones de dólares no pueda ganarse de manera legítima si una empresa crea un servicio que millones de personas eligen.
Para él, el camino es más simple: crear valor, atraer clientes y escalar. Puso como ejemplos cadenas como In-N-Out Burger y Raising Cane’s Chicken Fingers, y resumió su argumento con una provocación empresarial: si millones de personas eligen tu servicio, puedes terminar con una fortuna enorme.
Su crítica más directa fue contra políticos que usan a los ricos como blanco simbólico. Bezos mencionó el caso del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, por un video en el que señaló al CEO de Citadel, Ken Griffin, al presentar un impuesto a viviendas de lujo.
“Ken Griffin no es un villano, no ha lastimado a nadie, no está lastimando a Nueva York; de hecho, todo lo contrario”, dijo Bezos.
La respuesta de Mamdani llegó en X con una frase breve: “Conozco a unos cuantos maestros en Queens que estarían en desacuerdo”.
La IA, según Bezos, no quitará trabajo: lo elevará
El otro gran bloque de la entrevista fue la inteligencia artificial. Bezos rechazó la idea de que la IA vaya a destruir empleos de forma masiva y dijo que quienes sostienen esa visión están equivocados.
“Creo que esas personas están completamente equivocadas”, dijo Bezos sobre los críticos de la IA. “Lo que realmente va a pasar es que va a elevar a todas estas personas”.
Su argumento fue que la IA aumentará productividad, reducirá costos y permitirá que trabajadores hagan tareas de mayor nivel. En programación, por ejemplo, comparó el salto con pasar de una pala a un bulldozer.
“El trabajo se va a hacer a un nivel más alto. Se va a hacer con un bulldozer en lugar de una pala, y eso va a ser algo bueno”, dijo Bezos.
El contraste con el clima laboral es fuerte. Reuters reportó el 20 de mayo de 2026 que la ansiedad entre jóvenes trabajadores crece conforme empresas adoptan IA y recortan personal. El mismo reporte citó casos como Standard Chartered, que anunció más de 7,000 recortes, y mencionó reducciones de personal en compañías tecnológicas que han vinculado eficiencia e IA con ajustes laborales.
También hay un choque con la percepción pública. Pew Research Center encontró que 52% de los adultos en Estados Unidos se sienten más preocupados que entusiasmados por el uso creciente de la IA en la vida diaria, frente a 10% que se dice más entusiasmado que preocupado.
La apuesta de Bezos es clara: dejar correr la tecnología antes de regularla demasiado pronto. La pregunta que deja abierta es quién absorbe el costo de transición si esa promesa de productividad llega antes que nuevos empleos de calidad.
El elogio a Trump mostró la nueva diplomacia de Bezos
Bezos también habló de Donald Trump. Dijo que ve al presidente como una versión “más madura” y “más disciplinada” que durante su primer mandato.
“Trump tiene muchas buenas ideas y ha acertado en muchas cosas. Hay que darle crédito cuando corresponde”, dijo Bezos.
No ofreció ejemplos concretos en la entrevista citada. Aun así, defendió que los líderes empresariales mantengan comunicación con cualquier administración, republicana o demócrata. También rechazó que la decisión de Amazon de lanzar un documental sobre Melania Trump fuera un intento de ganarse el favor del presidente.
“Estoy del lado de Estados Unidos. Y ahí es donde deberían estar los líderes empresariales”, dijo Bezos.
La frase resume el posicionamiento completo: Bezos quiere presentarse como un empresario pragmático, no como un operador partidista. Pero su entrevista cayó justo en el punto más sensible del debate estadounidense: quién paga impuestos, quién gana con la IA y cuánta influencia deben tener los ultrarricos sobre el gobierno.
Bezos intentó vender una idea popular —menos impuestos para trabajadores de menores ingresos— sin abandonar la defensa de los multimillonarios. Esa mezcla explica por qué la entrevista generó ruido: no fue solo una conversación sobre impuestos, sino una declaración de poder desde uno de los hombres más ricos del planeta.