TL;DR:
- El crudo Brent repuntó hasta los 88.10 dólares por barril tras el colapso del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz y el conflicto entre EE. UU. e Irán.
- El tránsito diario por este paso estratégico cayó a solo tres buques comerciales, marcando su nivel más bajo desde mayo.
- La crisis se agudiza por la prohibición de Rusia a las exportaciones de diésel, lo que anticipa precios récord de combustible en EE. UU. y Europa.
El barril de petróleo Brent escaló este viernes 17 de julio a los 88.10 dólares, registrando su mayor avance diario en meses. La escalada responde directamente a la reactivación de las hostilidades militares entre Estados Unidos e Irán, un choque que estranguló casi por completo el tránsito por el estratégico estrecho de Ormuz. Esta parálisis en una de las arterias energéticas clave del planeta coincide además con la segunda semana del veto ruso a las exportaciones de diésel, una combinación que asfixia el suministro global y borra de golpe el breve respiro que el mercado petrolero experimentó a mediados de junio.


El estrecho de Ormuz se queda sin buques petroleros
La tensión geopolítica convirtió el golfo Pérsico en una zona intransitable. De acuerdo con datos de Reuters, apenas tres buques de carga cruzaron el estrecho de Ormuz este jueves, lo que representa el volumen de tránsito diario más bajo desde mayo de este año. La parálisis es prácticamente total para los buques cisterna de gran tamaño (VLCC, por sus siglas en inglés) y los barcos de gas natural licuado (GNL), que acumulan dos días consecutivos sin registrar un solo cruce por el canal debido a que la mayoría de las embarcaciones decidieron detener su marcha o dar media vuelta.
La tormenta se desató luego de que las fuerzas armadas estadounidenses lanzaran oleadas de ataques contra posiciones en Irán el pasado 13 de julio. En respuesta, el gobierno de Teherán ordenó un nuevo cierre de la vía marítima, provocando un repunte inmediato del 9% en el precio del crudo en una sola jornada, con el Brent cerrando ese día en 83.30 dólares. Para el 14 de julio, Washington restableció formalmente el bloqueo naval sobre los embarques vinculados al régimen iraní, consolidando un escenario de interrupción prolongada que ha evaporado el avance diplomático logrado a mitad de junio, cuando un memorando de entendimiento bilateral había logrado enfriar los precios por debajo de los 78 dólares.
El veto de Moscú agrava el estrangulamiento del diésel
A las hostilidades en Medio Oriente se suma el impacto del veto ruso a las exportaciones de diésel, vigente desde el 8 de julio y programado para durar hasta el 31 de este mes. Esta medida restrictiva, reportada por The Moscow Times, se implementó luego de que una serie de ataques sistemáticos con drones ucranianos inutilizaran más de un 40% de la capacidad de refinación de petróleo en Rusia.
El golpe a los flujos globales de combustible es drástico:
- Las cargas de diésel y gasóleo desde puertos rusos se desplomaron a solo 234,000 barriles diarios a principios de julio.
- En junio, la cifra de exportación promediaba los 400,000 barriles por día, según registros de Reuters.
- El déficit presiona con fuerza los inventarios de los países occidentales, que ya mostraban niveles históricamente bajos.
El impacto en las estaciones de servicio de Europa y Estados Unidos
La escasez ya comenzó a trasladarse a los precios minoristas que pagan los consumidores. En Estados Unidos, analistas del sector anticipan un impacto severo a corto plazo.
"Los precios de la gasolina alcanzarán los cuatro dólares por galón en cuestión de días, mientras que el diésel tocará los cinco dólares para el cierre de la semana", advirtió Patrick De Haan, analista principal de GasBuddy.
Del otro lado del Atlántico, la situación en las gasolineras europeas es igual de crítica. En países de la Unión Europea como Dinamarca, el diésel ya superó la barrera de los dos euros por litro, mientras que en Portugal los distribuidores estiman que el combustible alcanzará los 1.99 euros por litro la próxima semana.
La velocidad con la que se ha deteriorado el mercado deja obsoletas las previsiones oficiales. En su reporte de julio, la Administración de Información de Energía de EE. UU. (EIA) proyectaba que el barril de Brent promediaría 74 dólares en el tercer trimestre de este año, una cifra ampliamente rebasada por la cotización actual. Ante este panorama, vuelven a cobrar fuerza las advertencias de firmas financieras como Citi, que previamente estimó que el Brent podría dispararse hasta los 150 dólares por barril si las interrupciones en Ormuz se prolongan, mientras que Capital Economics prevé picos de 140 dólares si los inventarios de la OCDE continúan vaciándose a este ritmo.
El mercado energético entra así en una fase de alta volatilidad, donde la duración del bloqueo en Ormuz y la velocidad de reconstrucción de las refinerías rusas determinarán si las economías occidentales se enfrentan a un nuevo shock inflacionario antes de que termine el verano.