China esquiva el shock petrolero de Irán con reservas récord
Con 1,400 millones de barriles, China neutraliza el déficit global de crudo tras el cierre del Estrecho de Ormuz.
TL;DR:
China acumuló 1,400 millones de barriles de crudo, superando las reservas de 32 países de la AIE.La maniobra de Beijing y Washington absorbió el 75% de la caída en exportaciones de Medio Oriente.El Estrecho de Ormuz sigue bloqueado pese al cese al fuego del 8 de abril, amenazando a Asia.
China entró a la guerra de Irán con la mayor reserva de petróleo del planeta. Con un arsenal de 1,400 millones de barriles proyectado para diciembre de 2025, Beijing logró blindarse del peor shock energético en décadas. Esta cifra, reportada por la Administración de Información Energética de EE. UU. (EIA), supera los 1,200 millones de barriles que mantenían en conjunto las 32 naciones de la Agencia Internacional de Energía (AIE) antes de la crisis.
Mientras el cierre casi total del Estrecho de Ormuz eliminó más de 12 millones de barriles diarios (bpd) del mercado global desde principios de marzo, la agresiva estrategia de compras chinas a un ritmo de 1.1 millones de bpd durante 2025 demostró ser un colchón financiero sólido.


El reacomodo del mercado global
El impacto mitigado de la crisis depende de dos actores. Datos de Morgan Stanley revelan que los cambios de comportamiento entre Estados Unidos y China absorbieron unos 9.3 millones de bpd de la caída interanual total de 12.3 millones en las exportaciones de Medio Oriente. Esta dinámica aisló al resto del mundo del 75% del golpe comercial.
Para lograrlo, Estados Unidos aceleró sus exportaciones, mientras que China recortó drásticamente sus compras internacionales. Las importaciones chinas de crudo cayeron a 8.2 millones de bpd en abril, un desplome del 30% frente a los 11.7 millones previos a la guerra, tocando su nivel más bajo en dos años.
Sin embargo, las refinerías chinas no frenaron operaciones. La firma de análisis geoespacial Kayrros confirmó que los inventarios de crudo en China aumentaron durante el conflicto porque el país consumió directamente de sus reservas. Solo en abril, añadieron unos 17 millones de barriles adicionales, según datos de Vortexa.
Petróleo flotante y la amenaza en Asia-Pacífico
Beijing también capitalizó el petróleo estancado. Para finales de marzo, la firma CAS detectó 39.6 millones de barriles de origen iraní flotando cerca del Estrecho de Malaca. Gran parte de este volumen terminó en el sistema de refinación independiente de China, empujando las importaciones de crudo iraní a un máximo de siete meses.
La holgura es tal que las petroleras estatales chinas comenzaron a revender cargamentos a compradores en Europa y Asia para aliviar la tensión global. Incluso se evalúa junto a Corea del Sur retomar las exportaciones de productos refinados, suspendidas al inicio de la crisis.
Pero este alivio estadístico tiene un límite. Los inventarios fuera de China en la región de Asia-Pacífico cayeron en 70 millones de barriles desde que inició el conflicto, según reportes de Fortune. Operadores del mercado advierten que Indonesia, Vietnam, Pakistán y Filipinas enfrentan escasez crítica de suministro en cuestión de semanas.
Fatih Birol, director de la AIE, definió la disrupción como "el mayor desafío de seguridad energética mundial en la historia". Aunque Irán y Estados Unidos pactaron un cese al fuego el 8 de abril, el tráfico de buques por Ormuz sigue muy por debajo de su flujo habitual, dejando en el aire la pregunta de cuánto tiempo más soportarán las reservas de Beijing frente a un mercado estrangulado.
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