Bitcoin Depot se declara en quiebra: el gigante de cajeros de bitcoin apaga su red
Bitcoin Depot entra en Chapter 11 y apaga su red de cajeros de bitcoin.
TL;DR:
Bitcoin Depot inició un proceso voluntario de Chapter 11 para liquidar operaciones y vender activos.
La compañía reportó una caída preliminar de 49.2% en ingresos del primer trimestre de 2026.
El caso exhibe cómo las reglas estatales, los límites de operación y las acusaciones por fraudes golpearon al negocio de los cajeros cripto.
Bitcoin Depot, operador de cajeros de bitcoin listado en Nasdaq bajo el ticker BTM, inició el 18 de mayo de 2026 un proceso voluntario de Chapter 11 en la Corte de Bancarrotas del Distrito Sur de Texas para cerrar operaciones y vender sus activos. La compañía también sacó de línea toda su red de cajeros, una señal dura para un modelo de negocio que dependía de convertir efectivo en bitcoin en tiendas físicas y que ahora quedó atrapado entre regulación estatal, litigios y desplome financiero.
Chapter 11 es un proceso de bancarrota en Estados Unidos que permite a una empresa reorganizarse, vender activos o cerrar operaciones bajo supervisión judicial.
En este caso, Bitcoin Depot no está intentando vender una narrativa de recuperación. Su propio comunicado habla de un cierre ordenado y una venta de activos. La empresa dijo que sus entidades canadienses forman parte del proceso supervisado en Estados Unidos y que sus otras entidades fuera de ese país cerrarán conforme a las leyes locales.
"Los estados han impuesto obligaciones de cumplimiento cada vez más estrictas, incluidos nuevos límites de transacción y, en algunas jurisdicciones, restricciones o prohibiciones directas a las operaciones de BTM; además, los operadores han enfrentado más litigios y acciones regulatorias. Estos acontecimientos han afectado materialmente el negocio y la posición financiera de Bitcoin Depot. Bajo estas circunstancias, el modelo de negocio actual de la compañía es insostenible", dijo Alex Holmes, CEO de Bitcoin Depot.
Un Bitcoin ATM o BTM es un kiosco físico que permite convertir efectivo en bitcoin. El punto clave es que Bitcoin Depot no es bitcoin: es una empresa que construyó un negocio alrededor de cajeros físicos, comisiones, ubicaciones comerciales y cumplimiento regulatorio. La quiebra afecta a la compañía, no a la red Bitcoin.
La caída financiera ya venía marcada en los números
Días antes de la bancarrota, Bitcoin Depot había reportado resultados preliminares y no auditados para el trimestre terminado el 31 de marzo de 2026. La empresa también retrasó su reporte trimestral ante la SEC por una debilidad material ligada a la conciliación de efectivo en tránsito.
Los datos que prendieron las alarmas fueron claros:
- Los ingresos bajaron 80.7 millones de dólares, equivalente a 49.2% anual.
- La utilidad bruta cayó 85.5%, de 31.2 millones a 4.5 millones de dólares.
- La compañía pasó de una utilidad neta de 12.2 millones de dólares a una pérdida neta de 9.5 millones.
- Los gastos operativos subieron 32.3%, principalmente por mayores costos de litigio.
- El efectivo bajó de 65.6 millones de dólares al cierre de 2025 a 44 millones al 31 de marzo de 2026.
- La empresa acumuló más de 20 millones de dólares en juicios legales durante el cuarto trimestre de 2025.
Bitcoin Depot atribuyó la caída a una combinación de regulaciones estatales y municipales, restricciones a cajeros de bitcoin, límites de tarifas, topes de transacción y controles de identificación más estrictos para reducir fraude. La lectura es incómoda para la industria: el crecimiento que funcionó cuando la regulación era más ligera se volvió mucho más difícil cuando los estados empezaron a exigir controles más duros.
Las demandas por fraudes empujaron el escrutinio sobre los cajeros cripto
La presión legal no apareció de la nada. En Massachusetts, la fiscal general Andrea Joy Campbell demandó a Bitcoin Depot por presuntamente facilitar estafas con criptomonedas contra consumidores. De acuerdo con el resumen del caso publicado por ABA Banking Journal, la oficina de la fiscalía encontró que más de 80% de ciertos clientes contactados que gastaron 10,000 dólares o más entre agosto de 2023 y enero de 2025 usaron los kioscos en operaciones relacionadas con fraudes, generando 10.6 millones de dólares, casi 60% de los ingresos de Bitcoin Depot en Massachusetts durante ese periodo.
ICIJ también reportó que las acusaciones de Massachusetts se sumaban a acciones estatales previas, incluida una demanda de Iowa contra Bitcoin Depot. La compañía, en una postura citada por ICIJ antes de la bancarrota, rechazó la caracterización de que facilitara estafas o engañara usuarios y defendió que su negocio estaba construido alrededor del cumplimiento y la protección al consumidor.
El problema para Bitcoin Depot fue que el contexto nacional se volvió más pesado. El reporte anual 2025 del FBI Internet Crime Complaint Center registró 13,460 quejas por uso de cajeros o kioscos de criptomonedas, con 389 millones de dólares en pérdidas. Esa cifra implicó un aumento de 58% en pérdidas frente a 2024. Las personas de 60 años o más concentraron 257.5 millones de dólares de esas pérdidas.
La quiebra no es sobre bitcoin, sino sobre el acceso físico al mercado cripto
La historia de Bitcoin Depot pega porque ocurre mientras el resto del ecosistema cripto vive una etapa distinta: más productos financieros, más vehículos institucionales y más presión política por regular con claridad. Pero los cajeros de bitcoin ocupan un espacio más delicado: conectan efectivo, comercios físicos, usuarios vulnerables, comisiones altas y transacciones difíciles de revertir.
Ahí está el golpe editorial de esta quiebra. Bitcoin Depot no cayó porque bitcoin dejó de existir ni porque la blockchain dejara de funcionar. Cayó porque su modelo físico se volvió demasiado caro de operar bajo vigilancia regulatoria, demandas de protección al consumidor y una narrativa pública cada vez más ligada a fraudes.
Para los usuarios en México y Latinoamérica, la lección es directa: comprar o vender cripto a través de un intermediario no equivale a confiar en la red Bitcoin. La salud de una empresa, su cumplimiento legal, sus comisiones y su manejo de riesgos importan tanto como el activo que promete acercar al público.