Las acciones de SpaceX (Nasdaq: SPCX) cerraron el viernes 2 de octubre de 2026 en US$158.96, un alza de 7.35%, según StockAnalysis, que utiliza datos de S&P Global Market Intelligence. El repunte llegó después de tres lanzamientos en menos de 13 horas el día anterior.
El 28 de septiembre, cuando Starship alcanzó por primera vez la órbita terrestre, la acción había cerrado en US$145.47, con una caída de 2.16%, de acuerdo con la misma serie. Comparar ambas sesiones muestra movimientos bursátiles opuestos junto a avances operativos. Esa secuencia, por sí sola, no permite aislar cuánto influyó cada misión en la cotización.
Tres vuelos para clientes y tareas distintos
NASA confirmó que Crew-13 despegó el 1 de octubre a las 11:10 de la mañana, hora del este de Estados Unidos (EDT), desde Cabo Cañaveral. Un Falcon 9 llevó a cuatro astronautas en una cápsula Dragon hacia la Estación Espacial Internacional.
Otro Falcon 9 lanzó Transporter-18 desde California. La jornada terminó a las 23:54 EDT con el despegue de un Falcon Heavy para NROL-97, una misión de la Oficina Nacional de Reconocimiento de Estados Unidos (NRO), según Space.com. Entre el primer y el último lanzamiento transcurrieron 12 horas y 44 minutos.
La serie combinó transporte tripulado, un vuelo compartido para distintas cargas y una misión de inteligencia. En nuestra cobertura de los lanzamientos detallamos las recuperaciones de propulsores y la composición de Transporter-18.

Starship y Suncatcher avanzan en pruebas distintas
El primer vuelo orbital de Starship, realizado el 28 de septiembre, entregó 26 satélites Starlink, pero duró unas tres horas frente a las casi diez previstas. AP reportó que SpaceX adelantó el regreso por precaución tras el apagado prematuro de un motor. La misión logró poner la carga en órbita y terminó antes de completar el perfil de vuelo planeado.
Transporter-18, por su parte, llevó el prototipo de Project Suncatcher, desarrollado por Google con Planet. Google confirmó el 1 de octubre que había establecido contacto con el satélite y que operaba según lo esperado.
El prototipo probará cómo responden las TPU, los chips de Google para tareas de inteligencia artificial, a las tensiones mecánicas del lanzamiento, la radiación y las temperaturas extremas del espacio. La empresa investiga si el espacio podría albergar infraestructura de cómputo para IA a gran escala.
Google prevé reunir datos durante las próximas semanas y utilizarlos para ajustar sus diseños.
