La crisis de Ormuz podría disparar el petróleo a 200 dólares y arrastrar al mundo a una recesión
La crisis de Ormuz podría disparar el petróleo a 200 dólares y causar una recesión global, según Wood Mackenzie.
TL;DR:
El cierre prolongado del Estrecho de Ormuz por el conflicto geopolítico representa la mayor amenaza para el mercado energético global en décadas.En el peor escenario de Wood Mackenzie, el precio del crudo Brent podría alcanzar los 200 dólares por barril, provocando una contracción económica mundial del 0.4%.Analistas advierten que la persistencia de precios del crudo por encima de los 93 dólares podría empujar a la economía de Estados Unidos a una recesión para el 4 de julio.
El cierre prolongado del Estrecho de Ormuz representa la mayor amenaza para los mercados energéticos globales en décadas. Un análisis de Wood Mackenzie advierte que, si el bloqueo de esta vía clave se extiende, el precio del petróleo Brent podría dispararse hasta los 200 dólares por barril, empujando a la economía mundial a una recesión. El reporte llega en un momento de alta tensión, mientras el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán se acerca a su tercer mes, manteniendo paralizados más de 11 millones de barriles diarios de crudo y condensados del Golfo Pérsico, además del 20% del suministro global de gas natural licuado (GNL).
La inestabilidad ha provocado una alta volatilidad desde que comenzó la confrontación en marzo de 2026. Los precios del barril superaron brevemente los 118 dólares a finales de abril, coincidiendo con la intensificación del bloqueo de Estados Unidos sobre puertos iraníes. Aunque las cotizaciones cedieron ligeramente luego de que Irán declarara el estrecho "completamente abierto" durante la tregua de mediados de abril, el tránsito por la zona sigue restringido y vigilado de manera selectiva por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán.


Tres escenarios para el futuro de la energía global
La consultora delineó tres posibles caminos para el desarrollo de la crisis y el consecuente impacto en la economía y el suministro internacional en su reporte titulado "Strait Talking: Iran War Scenarios and the Future of Energy":
- Paz Rápida: Es la opción más optimista. Plantea un acuerdo de paz en el corto plazo y la reapertura total del estrecho para junio de 2026. Bajo esta previsión, el crudo Brent caería a cerca de 80 dólares por barril para finales de año, descendiendo a los 65 dólares en 2027 debido a un exceso de oferta en el mercado. La economía global recuperaría su rumbo previo para el cuarto trimestre de 2026.
- Acuerdo de Verano: Asume que la tregua actual se mantiene pero las negociaciones se extienden hasta el final de la temporada, postergando la reapertura del estrecho hasta septiembre. Esto generaría una recesión global moderada en la segunda mitad de 2026, con un crecimiento del PIB mundial que caería por debajo del 2%.
- Disrupción Extendida: El escenario más severo contempla el cierre de la vía navegable durante todo el año 2026 por constantes tensiones políticas y enfrentamientos armados. En este caso, el Brent rozaría los 200 dólares por barril a finales de año, a pesar de una caída de 6 millones de barriles diarios en la demanda global de crudo. El combustible para aviones y el diésel podrían escalar hacia los 300 dólares por barril en los principales centros de refinación.
"El Estrecho de Ormuz es el punto de estrangulamiento más crítico en los mercados energéticos globales, y un cierre prolongado se convertiría en mucho más que una crisis energética", explicó Peter Martin, director de economía de Wood Mackenzie. "Cuanto más persista la interrupción, mayor será el impacto en los precios de la energía, la actividad industrial, los flujos comerciales y el crecimiento económico global".
El impacto económico regional y el punto de quiebre
Las consecuencias de una parálisis prolongada golpearían de manera desigual a las principales potencias globales. Para finales de 2026, se proyecta una caída del 10.7% en el PIB de Medio Oriente, mientras que la Unión Europea sufriría una contracción del 1.5% en su economía durante 2026 y un 0.5% adicional en 2027. Por su parte, el crecimiento de Estados Unidos se reduciría por debajo del 1% en ambos años, y China se desaceleraría notablemente hasta un 3% de crecimiento económico.
A la par de estos pronósticos, analistas financieros en Wall Street coinciden en que la presión ya se siente directamente en los bolsillos de los consumidores. Julian Emanuel, director general senior de Evercore ISI, advirtió en CNBC que el 4 de julio podría consolidarse como un "punto de quiebre" crítico. De acuerdo con el especialista, si los precios del crudo se sostienen de manera sostenida en el rango de los 93 a 98 dólares por barril, la economía estadounidense podría verse forzada a entrar en recesión para esa fecha histórica debido a la carga financiera que esto representa.
Qué sigue
A mediano plazo, la crisis de Ormuz podría acelerar cambios estructurales definitivos en el sistema energético mundial. Wood Mackenzie señala que, tras la reapertura de la vía marítima, los países altamente dependientes de la importación energética intensificarán sus esfuerzos de electrificación y transición a energías renovables para blindar su seguridad interna.
Esta menor dependencia a largo plazo debilitaría la demanda estructural de combustibles fósiles, empujando los precios del Brent a cotizar hasta 10 dólares por debajo de las estimaciones previas al conflicto para el mediano y largo plazo. Sin embargo, este proceso enfrentará grandes desafíos debido a los altos costos de infraestructura energética y el ritmo de transición de cada país.
"Las consecuencias de una disrupción extendida se extenderían mucho más allá de los mercados energéticos", apuntó Martin. "Pondrían a prueba la resiliencia del comercio mundial, las cadenas de suministro de la industria y el crecimiento económico de manera simultánea, lo que refuerza la urgencia de lograr una resolución".