Moody's rebaja calificación de México a Baa3: a un escalón del 'bono basura' por deuda y Pemex
Moody's rebaja la calificación de México a Baa3, dejándolo a un paso de perder el grado de inversión por presiones fiscales.
TL;DR:
La agencia recortó la nota soberana de México de Baa2 a Baa3, el nivel más bajo del grado de inversión.La relación deuda-PIB subió de 39.8% en 2023 a un estimado de 49.3% en 2025, impulsada por los apoyos a Pemex.Moody's ajustó la perspectiva de negativa a estable, lo que reduce la probabilidad de otra rebaja inmediata.
La agencia calificadora Moody's Ratings recortó este miércoles la calificación crediticia soberana de México a Baa3 desde Baa2 [1]. Esta decisión coloca a la segunda economía más grande de América Latina en el último escalón del grado de inversión, dejándola a solo un paso de perder esta categoría y caer en el terreno de los bonos especulativos o "basura" [1]. A la par del recorte, la firma modificó la perspectiva del país de negativa a estable, lo que sugiere que, a pesar del debilitamiento fiscal, no se prevé una degradación adicional en el corto plazo [1].
El ajuste responde a un constante deterioro en las finanzas públicas mexicanas y a un incremento acelerado de la deuda gubernamental en los últimos años [1]. El nivel de endeudamiento respecto al Producto Interno Bruto (PIB) pasó de cerca del 39.8% en 2023 a un estimado del 49.3% para 2025 [1]. Este aumento ha sido impulsado de manera considerable por el soporte financiero continuo a Pemex, para la cual se estima un respaldo federal de 35,000 millones de dólares tan solo durante 2025 [1].


Las alarmas de las calificadoras se encienden en México
El movimiento de Moody's se concreta apenas una semana después de que S&P Global Ratings revisara la perspectiva del país de estable a negativa el pasado 12 de mayo [2, 3]. Aunque S&P ratificó la nota soberana en moneda extranjera en BBB, esta también se ubica a un solo peldaño del grado especulativo [2]. La calificadora advirtió sobre el riesgo de un proceso de consolidación fiscal "extremadamente lento" en un entorno de débil crecimiento económico, estimando que el déficit gubernamental general alcanzará el 4.8% del PIB en 2026 [2].
Con esta decisión, la nota de México otorgada por Moody's se homologa con la de Fitch Ratings, que mantiene al país en la escala de BBB- (el equivalente en su metodología) desde 2024. Las agencias llevan años advirtiendo presiones estructurales sobre el perfil soberano del país, señalando el debilitamiento institucional, las bajas expectativas de crecimiento y la pesada carga fiscal que representa la petrolera estatal [1, 4]. De hecho, Moody's ya había colocado la perspectiva en territorio negativo en noviembre de 2024, alertando sobre un deterioro en la solidez de las instituciones y en la efectividad de las políticas públicas [1, 4].
Fortalezas macroeconómicas frente al desafío fiscal
A pesar de la rebaja, el análisis resalta que el país mantiene fortalezas estructurales importantes que impiden una caída mayor en su evaluación de riesgo [1]. Moody's identificó factores clave que continúan apuntalando la solvencia nacional [1]:
- La solidez de la estabilidad macroeconómica general.
- La autonomía del Banco de México (Banxico) y su probada capacidad de conducción de política monetaria.
- El acceso preferencial que otorga el marco del tratado comercial de América del Norte hacia el mercado de Estados Unidos.
Por su parte, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público ha rechazado anteriormente los ajustes negativos de las calificadoras, argumentando que las agencias no cuentan con toda la información sobre los planes presupuestarios del gobierno de México y asegurando que se están ejecutando medidas favorables para el perfil crediticio.
Qué sigue
La consolidación fiscal planteada para los próximos periodos será el principal termómetro para las calificadoras internacionales. Los analistas del sector privado ya anticipaban este movimiento de Moody's tras la advertencia de S&P [2], por lo que la atención se centrará ahora en los próximos paquetes económicos de la administración federal y en la viabilidad financiera de Pemex [1], factores críticos para defender el grado de inversión ante el acoso de la deuda pública.