El dinero de la IA regresa a EE. UU.: La millonaria bonanza de chips en Asia financia a las Big Tech

La bonanza de chips de IA en Asia regresa a EE. UU. en forma de capital, financiando de forma indirecta a las Big Tech.

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por Ana Ambriz
Las ganancias de los chips de IA en Asia regresan a los mercados de EE. UU., según Oxford Economics

TL;DR:

Las exportaciones récord de semiconductores en Taiwán y Corea del Sur se están reinvertiendo masivamente en activos financieros de Estados Unidos.El superávit de la cuenta corriente de Taiwán se duplicó a 62,530 millones de dólares en el primer trimestre de 2026 impulsado por la demanda de hardware para IA.Analistas advierten que esta enorme acumulación de capital presiona a los bancos centrales asiáticos para elevar tasas de interés este año.

Las ganancias históricas obtenidas por las potencias de semiconductores en Asia están regresando con fuerza a los mercados de Estados Unidos en forma de activos denominados en dólares [1]. Este fenómeno, documentado en un reciente informe de Oxford Economics, genera un circuito financiero cerrado donde el superávit comercial asiático financia indirectamente la masiva inversión en infraestructura de Inteligencia Artificial (IA) liderada por gigantes como Alphabet, Meta, Microsoft y Amazon [1].

El reporte, elaborado por Louise Loo, jefa de economía para Asia de la firma de análisis, sostiene que economías tecnológicas como Taiwán y Corea del Sur convierten sus utilidades por chips en excedentes externos mucho más rápido de lo que sus mercados internos pueden absorberlos [1].

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Un nuevo exceso de ahorro global que financia a las Big Tech

El flujo de capitales actual imita dinámicas macroeconómicas del pasado, específicamente la teoría del "exceso de ahorro global" (savings glut) acuñada por el expresidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, a inicios de los años 2000 [1]. Los principales beneficiarios de este boom exportador, como TSMC, Samsung, SK Hynix y Foxconn, registran ingresos históricos impulsados por la insaciable demanda de hardware para entrenamiento e inferencia de modelos de IA [1].

"Este marco de ahorro asiático reciclado en activos estadounidenses evoca el exceso de ahorro propuesto por Bernanke hace dos décadas", detalló Louise Loo en el reporte de la firma [1].

La escala del fenómeno es contundente. El superávit de la cuenta corriente de Taiwán se duplicó hasta alcanzar los 62,530 millones de dólares durante el primer trimestre de 2026, frente a los 29,690 millones de dólares registrados en el mismo periodo del año anterior [1, 3]. Paralelamente, el índice de exportación de chips para Asia de Oxford Economics se disparó un 81% en valor interanual en marzo, superando por mucho el crecimiento del volumen de envíos, que fue de apenas el 28% [1, 2].

Alertas por un superávit extremo impulsado por la IA

Este desequilibrio ya encendió las alarmas de otras instituciones financieras. Economistas de Goldman Sachs, bajo la dirección de Andrew Tilton, advirtieron que este auge exportador está empujando los saldos de cuenta corriente hacia lo que denominan un "superávit extremo impulsado por la IA" [1]. Según proyecciones del banco, esta métrica superará el 10% del PIB en Corea del Sur y rebasará el 20% del PIB en Taiwán durante 2026 [1].

Esta acumulación asimétrica de capital podría obligar a los bancos centrales de Seúl y Taipéi a evaluar un incremento en sus tasas de interés a finales de este año para contener las presiones inflacionarias y de tipo de cambio [1].

La fuerte dependencia de un solo sector también representa un riesgo latente. Oxford Economics calcula que la demanda relacionada con IA aporta hasta 15 puntos porcentuales al crecimiento de las exportaciones asiáticas en 2026 [1]. En contraste, los envíos de bienes no tecnológicos apenas crecieron un 4.6% en marzo, evidenciando una economía a dos velocidades [1].

Qué sigue

El circuito de reciclaje financiero, aunque robusto, es sumamente sensible a los cambios de marea en Silicon Valley. Cualquier ajuste a la baja en el gasto de capital de los hyperscalers estadounidenses o presiones repentinas en el mercado de divisas podrían interrumpir drásticamente estos flujos de capital [1]. Por ahora, las autoridades asiáticas enfrentan el reto de gestionar la apreciación de sus monedas mientras su capital financiero emigra a Wall Street en lugar de transformar la infraestructura productiva local [1].

Fuentes: 1, 2, 3

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