La predicción que situaba un "fin del mundo" el 13 de noviembre de 2026 dependía de mantener un crecimiento poblacional cada vez más rápido. Ese supuesto dejó de describir la trayectoria demográfica: la caída de la fecundidad y las proyecciones de Naciones Unidas no respaldan el escenario calculado en 1960.
El historiador Alan MacEachern, profesor de Western University, recuperó el caso en un análisis para The Conversation, reproducido por inkl. El estudio de Heinz von Foerster, Patricia M. Mora y Lawrence W. Amiot apareció en la revista Science con el título "Doomsday: Friday, 13 November, A.D. 2026".
La fecha salió de extrapolar el crecimiento poblacional
Según la revisión de MacEachern, los autores reunieron 24 estimaciones de población mundial correspondientes a unos 2,000 años. Con esos datos construyeron una proyección en la que el crecimiento se aceleraba hasta que el número de habitantes se aproximaba al infinito en 2026.
Una revisión académica de Robert B. Graber, publicada en Social Evolution & History, describe ese patrón como crecimiento hiperbólico: la tasa porcentual aumenta conforme crece la población. Esto lo diferencia de un crecimiento exponencial con una tasa porcentual constante.
El resultado dependía de prolongar esa dinámica hacia el futuro. Una población infinita es físicamente imposible, y que una ecuación llegue a ese resultado no demuestra que en la fecha calculada deba ocurrir una catástrofe concreta.
MacEachern atribuye parte de la repercusión del artículo a su presentación: un trabajo científico acompañado de un título y una conclusión extraordinarios. Su revisión histórica explica la atención que recibió; no aporta evidencia de un desastre inminente.
Menos hijos por mujer y una población que todavía crece
Los datos demográficos posteriores muestran otro comportamiento. El Instituto Nacional de Estudios Demográficos de Francia (INED), al presentar las estimaciones de la ONU, señala que la fecundidad mundial pasó de 3.31 hijos por mujer en 1990 a 2.25 en 2024.
La revisión de 2024 de World Population Prospects proyecta que la población mundial aumentará de unos 8,200 millones de personas en 2024 a un máximo de aproximadamente 10,300 millones hacia mediados de la década de 2080. Después descendería gradualmente hasta unos 10,200 millones en 2100. Son proyecciones sujetas a supuestos demográficos.
La ONU también explica por qué puede haber más habitantes aunque cada mujer tenga menos hijos. Las generaciones numerosas nacidas durante etapas anteriores llegan a la edad reproductiva y sostienen parte del aumento. Esa inercia demográfica permite que la población siga creciendo mientras disminuye la fecundidad.
La comparación muestra por qué el aumento del número de habitantes no valida la extrapolación de 1960. La trayectoria proyectada por la ONU contempla un máximo y un descenso posterior, incompatibles con prolongar indefinidamente el crecimiento acelerado que produjo aquella fecha.