Carolina del Norte, en Estados Unidos, confirmó la muerte de dos adultos de la zona central del estado por el virus del Nilo Occidental. El Departamento de Salud y Servicios Humanos estatal (NCDHHS) comunicó los fallecimientos el 9 de octubre, según un reporte de la periodista Kristen Johnson publicado en AOL. Los condados donde vivían no fueron divulgados.
ContagionLive informó el 13 de octubre que el estado acumulaba 11 casos humanos notificados, con base en datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) correspondientes al corte del 6 de octubre de 2026.
Los casos notificados no cuentan todas las infecciones
El registro de vigilancia de los CDC, actualizado el 13 de octubre, advierte que sus datos son preliminares y pueden cambiar. Los departamentos sanitarios estatales y locales pueden disponer de información más reciente debido a los retrasos en la notificación.
También existe un subregistro: los casos leves tienen más probabilidades de quedar fuera de las estadísticas que los que afectan al sistema nervioso. La vigilancia depende de que un profesional sospeche la enfermedad, solicite la prueba correspondiente y notifique el caso a las autoridades.
Esas limitaciones cambian la interpretación de las cifras. Una proporción calculada con muertes y casos notificados describe un grupo seleccionado por la vigilancia. Para estimar el riesgo de morir entre todas las personas infectadas haría falta incluir también las infecciones que nunca se diagnosticaron.
La enfermedad grave afecta más a personas mayores
La guía clínica de los CDC estima que el 80% de las infecciones no produce síntomas. Cuando la enfermedad se manifiesta, puede causar fiebre, cansancio, dolor de cabeza, molestias musculares o articulares, erupción cutánea y síntomas digestivos.
Menos del 1% de las personas infectadas desarrolla enfermedad neuroinvasiva, que afecta al sistema nervioso. Puede presentarse como meningitis, encefalitis o mielitis flácida aguda, con debilidad muscular y, en los cuadros más graves, parálisis o problemas respiratorios.
El riesgo aumenta con la edad y con condiciones como cáncer, diabetes, enfermedad renal o inmunosupresión. Los CDC sitúan la letalidad alrededor del 10% entre los pacientes con enfermedad neuroinvasiva. Quienes sobreviven a los cuadros neurológicos graves pueden conservar secuelas físicas o cognitivas.
La prevención depende de reducir las picaduras
La circulación del virus en Carolina del Norte ya había sido detectada meses antes. La División de Salud Pública estatal informó el 5 de agosto que investigaba el primer caso del año en un residente de Gaston y había identificado un donante de sangre positivo en Mecklenburg. Durante julio, el laboratorio estatal encontró el virus en mosquitos de Cabarrus, Forsyth y Mecklenburg.
El virus circula entre aves y mosquitos; estos pueden transmitirlo a las personas al picarlas. La autoridad estatal recomienda usar repelentes registrados por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), vestir mangas largas y pantalones, vaciar recipientes con agua estancada y reparar las mallas de ventanas y puertas. Las medidas buscan reducir tanto las picaduras como los lugares donde se reproducen los mosquitos.
Los CDC señalan que no existe una vacuna autorizada para humanos ni un medicamento específico con beneficio demostrado contra la enfermedad. La atención médica se centra en aliviar los síntomas y tratar las complicaciones; los cuadros graves pueden requerir vigilancia hospitalaria y apoyo respiratorio.
Ante esa ausencia de vacuna, los CDC basan la prevención en el control comunitario de mosquitos, la protección personal y las pruebas a donantes de sangre y órganos. NCDHHS pide a quienes se sientan enfermos y sospechen una infección relacionada con una picadura que contacten a su proveedor de atención médica.