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Biología

Un fósil guardado desde 1924 revela el primer megaraptorano de Europa

Invictibellatrix amberina vivió hace unos 120 millones de años. Su identificación en la isla de Wight aporta evidencia europea para investigar la expansión de los megaraptoranos hacia los continentes del sur.

por Gerardo Pavez
White Chalk Cliffs
Imagen de archivo (2022) · Foto: Shaun Ferguson, CC BY-SA 2.0, vía Wikimedia Commons

Un equipo liderado por University College London (UCL) ha identificado a Invictibellatrix amberina, el primer dinosaurio megaraptorano conocido en Europa, a partir de un fragmento de cráneo conservado desde 1924 en el Natural History Museum de Londres. El animal vivió en la actual isla de Wight hace unos 120 millones de años y aporta evidencia para investigar cómo estos depredadores se expandieron hacia los continentes del sur.

UCL anunció el hallazgo el 14 de octubre de 2026. La investigación, publicada en Royal Society Open Science, describe una especie de la Formación Wessex, correspondiente al Cretácico temprano. La identificación surgió al examinar material que ya formaba parte de una colección histórica.

Cómo un fragmento de cráneo permite identificar una especie

El fósil conserva parte del neurocráneo, la estructura ósea que rodeaba el encéfalo. Aunque es un resto incompleto, contiene rasgos que permiten compararlo con otros dinosaurios y estudiar sus relaciones evolutivas.

Los investigadores utilizaron tomografía computarizada para generar modelos tridimensionales del fragmento y de su cavidad interna. Después compararon su anatomía con la de otros dinosaurios carnívoros. La técnica permitió examinar el interior del resto, además de las superficies visibles.

El resumen científico depositado por los autores en el repositorio de la Royal Society destaca la forma del cóndilo occipital, la abertura por donde pasaba la médula espinal y una cresta de la región posterior del cráneo. La combinación de esos caracteres y los análisis de parentesco sitúan a Invictibellatrix entre las ramas tempranas de Megaraptora.

Así, la evidencia que sostiene su clasificación procede del cráneo. Las reconstrucciones de su cuerpo y aspecto requieren comparaciones con otros integrantes del grupo: el material descrito es un neurocráneo, no un esqueleto completo.

Fotografías (izquierda) y dibujos lineales (derecha) de la caja de cerebro holotipo (NHMUK PV R6775) de Invictibellatrix Amberina en A: anterior, B: posterior; C: lateral derecho; D
Imagen de archivo (2026) · Vistas del fragmento de cráneo utilizado para describir a Invictibellatrix amberina. · Foto: Morrison et al., CC BY 4.0, vía Wikimedia Commons

Europa aporta una pieza a la historia de los gigantes de Patagonia

El hallazgo respalda la hipótesis de que los megaraptoranos se originaron en Asia y pasaron por Europa antes de alcanzar territorios de Gondwana, el conjunto de tierras australes que incluía la actual Sudamérica. Según UCL, esa propuesta carecía hasta ahora de un registro europeo del grupo.

El análisis biogeográfico del nuevo trabajo sugiere una distribución amplia durante el Cretácico temprano. También interpreta la ausencia posterior de megaraptoranos en Laurasia, que incluía Europa, como resultado de extinciones regionales. La presencia europea y la reconstrucción de una ruta migratoria son conclusiones de distinto alcance: el fósil añade una localidad; la ruta depende de integrar registros, parentescos y geografía.

La comparación con Maip macrothorax ayuda a situar ese resultado. El estudio publicado en Scientific Reports en 2022 describió un esqueleto parcial de este megaraptórido de Santa Cruz, Argentina, del Cretácico tardío, y estimó su longitud en 9.5 metros. Sus análisis agruparon formas sudamericanas más grandes y robustas que los integrantes tempranos de Asia y Australia.

Ese trabajo propuso que los megaraptóridos de Patagonia aumentaron de tamaño y se diversificaron durante el Cretácico tardío. Invictibellatrix aporta ahora un registro europeo anterior a esas formas gigantes. La comparación permite seguir cambios geográficos y anatómicos del grupo, sin convertir a la nueva especie en un ancestro directo de Maip.

El fragmento conservado en Londres incorpora a Europa al registro de estos dinosaurios y amplía la base fósil con la que se investiga su expansión y posterior diversificación sudamericana.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Gerardo Pavez

Redactor y creador de contenido especializado en deportes y tecnología. Apasionado por todo lo que ocurre dentro y fuera de la cancha.

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