Donald Trump confirmó este 4 de octubre que Jay Clayton, director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, encabezará la Super Intelligence Force. El grupo coordinará la respuesta federal a la inteligencia artificial y evaluará sus riesgos y oportunidades, según Reuters.
El nombramiento concreta la posibilidad que recogimos el 1 de octubre a partir de un reporte de CBS News. Entonces, la Casa Blanca todavía no había anunciado la designación y las atribuciones del puesto seguían abiertas.

Inteligencia, protección al consumidor y tecnología militar
Junto a Clayton participarán Andrew Ferguson, presidente de la Comisión Federal de Comercio (FTC); Emil Michael, director de tecnología del Pentágono, y Scott Kupor, director de la Oficina de Administración de Personal (OPM). Associated Press señala que el grupo reportará a Trump y a su jefa de gabinete, Susie Wiles.
La coordinación incluirá a empresas de IA, consumidores, organizaciones religiosas, grupos de interés público y proveedores de infraestructura crítica. Son los interlocutores que Trump describió en su anuncio, recogido por AP.
Clayton suma esa responsabilidad a un cargo que ocupa desde el 3 de agosto de 2026, según su oficina. Como director de Inteligencia Nacional, ya coordina la comunidad de inteligencia y asesora al presidente en esa materia.
Dos plazos para decisiones diferentes
The Wall Street Journal informó que el grupo dispondrá de 120 días para presentar un informe sobre riesgos y oportunidades de la IA y el papel que debería asumir el gobierno. El plazo procede de lo explicado por Clayton al diario.
Reuters, al citar la carta constitutiva consultada por el Journal, añade que el panel revisará los mecanismos para reportar intrusiones y otros incidentes relacionados con IA. También propondrá cómo reforzar la respuesta federal con las facultades existentes.
Por separado, la orden ejecutiva del 29 de septiembre concede 60 días al asesor presidencial de ciencia y tecnología para presentar una propuesta legislativa sobre la definición federal de "Super Intelligence" y "SI". Ese documento debe evaluar si conviene modificar o ampliar la definición legal vigente de inteligencia artificial.
La orden ya instruye al Ejecutivo a utilizar los nuevos términos en comunicaciones y documentos no estatutarios, hasta donde la ley lo permita. Para aplicarla, conserva por ahora el alcance de la definición existente de IA.
Los dos encargos tienen objetos distintos: el informe de Clayton evaluará riesgos, oportunidades y responsabilidades del gobierno; la propuesta del asesor de ciencia y tecnología abordará la definición legal y los cambios normativos que requeriría.
Esa coordinación federal se suma al pacto voluntario del 29 de septiembre, cuyo texto reproduce Forbes. Las empresas asumieron cuatro capas de vigilancia: controles sobre sus modelos, un equipo interno que compruebe su funcionamiento, evaluaciones externas independientes y supervisión de un comité del consejo de administración.
El pacto contempla que esos compromisos puedan incorporarse más adelante a leyes o reglamentos. Mientras tanto, sitúa la aplicación de los controles y las auditorías en las propias compañías, un alcance que explicamos al revisar el documento.

El informe de Clayton deberá recomendar qué papel corresponde al gobierno en esa supervisión. La propuesta sobre cómo definir legalmente la tecnología tiene otro responsable y su propio plazo.

