Septiembre de 2026 fue el más cálido registrado en los 48 estados contiguos de Estados Unidos, informó la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) el 8 de octubre. La temperatura media alcanzó 69.4 °F, unos 20.8 °C, en una serie que comienza en 1895. Las mínimas nocturnas también marcaron récords, un patrón que reduce el alivio del calor para personas y viviendas.
El promedio quedó 4.6 °F por encima de la referencia del siglo XX, una diferencia equivalente a unos 2.6 °C.
ABC News detalla que 43 estados tuvieron temperaturas superiores al promedio. Ocho registraron su septiembre más cálido: Arkansas, Illinois, Kansas, Luisiana, Misuri, Nuevo México, Oklahoma y Texas. La racha nacional de meses por encima de su respectiva media histórica llegó a 20, desde febrero de 2025; marzo, julio, agosto y septiembre de 2026 marcaron récords para sus respectivos meses.
El balance mensual amplía la escala del episodio de calor extremo que cubrimos a mediados de septiembre en el centro-sur de Estados Unidos, cuando varias ciudades registraron máximos diarios récord.
Las noches cálidas reducen el alivio del calor
El reporte de ABC News destaca que las mínimas nocturnas tuvieron un papel central en el récord. Unos 80 millones de personas vivían en áreas con mínimas nocturnas de septiembre récord, según la estimación de NOAA que recoge el medio.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) explica que las noches frescas permiten a las personas, los edificios y el entorno liberar parte del calor absorbido durante el día. Cuando la temperatura permanece elevada, esa recuperación se interrumpe y se disipa menos calor. El efecto puede acumularse durante jornadas sucesivas y aumentar la exposición incluso dentro de las viviendas.
En las ciudades, carreteras y edificios retienen calor y pueden mantener las noches más cálidas que en zonas cercanas menos urbanizadas. La OMM identifica una mayor vulnerabilidad entre personas mayores, niños, trabajadores al aire libre y quienes viven en viviendas mal adaptadas al calor. La temperatura, la humedad y el acceso a enfriamiento influyen en el riesgo.
La sequía necesita una lectura regional
El balance de NOAA sitúa cerca del 59 % del territorio contiguo en sequía al 29 de septiembre. En la región Sur del informe, la cobertura alcanzó el 89 %, su mayor extensión desde octubre de 2000.
Hubo diferencias importantes en las lluvias: ABC News señala que el suroeste recibió más del doble de su precipitación habitual de septiembre. Arizona tuvo su septiembre más lluvioso desde 1983 y Nuevo México, desde 1941.
El Monitor de Sequía de Estados Unidos combina precipitación, caudales, niveles de embalses, humedad del suelo y observaciones locales. Sus categorías distinguen entre condiciones anormalmente secas y cuatro grados de sequía: moderada, severa, extrema y excepcional. Una cifra de superficie afectada reúne territorios con intensidades distintas; no equivale a un porcentaje de agua perdida en los embalses.
El mapa se publica cada jueves con datos hasta el martes anterior. Describe condiciones recientes y su evolución, por lo que cada porcentaje necesita conservar su fecha y ámbito geográfico. Esa lectura permite interpretar por separado el promedio mensual de temperatura y la extensión semanal de la sequía.
La sequía puede afectar la agricultura, el suministro de agua y la producción de energía, además de contribuir al riesgo de incendios, explica el Monitor. Sus efectos dependen de la intensidad, la duración y las condiciones locales.