El millonario gasto en IA empuja las tasas de interés globales al alza, advierten analistas
Goldman Sachs y Barclays advierten que el gasto masivo en inteligencia artificial elevará las tasas de interés a largo plazo.
TL;DR:
Goldman Sachs proyecta que el gasto acumulado en inteligencia artificial superará los 7.6 billones de dólares para el periodo de 2026 a 2031.Instituciones como Barclays y el IIF estiman que esta inyección de capital elevará de manera estructural la tasa de interés neutral (R-star).El aumento de los rendimientos en los bonos soberanos representa un obstáculo para las valuaciones de las grandes firmas tecnológicas en Wall Street.
La colosal ola de inversiones destinadas al desarrollo de la inteligencia artificial (IA) no solo está reconfigurando los mercados accionarios, sino que también está transformando el costo del dinero a nivel global. Un grupo cada vez mayor de economistas e instituciones financieras advierte que el gasto masivo en infraestructura tecnológica empujará al alza los rendimientos de los bonos soberanos y las tasas de interés de forma estructural durante la próxima década.
De acuerdo con estimaciones de Goldman Sachs, el gasto acumulado de capital (capex) relacionado con la IA alcanzará los 7.6 billones de dólares entre 2026 y 2031. Este flujo de capital abarcará la compra de chips especializados, el desarrollo de centros de datos y la ampliación de la infraestructura eléctrica requerida. Solo para 2026, la firma proyecta un gasto de 765,000 millones de dólares, una cifra que escalará hasta los 1.64 billones de dólares anuales para 2031.


El fin de la era del dinero barato
Esta transición de una economía global enfocada en el ahorro a una impulsada por la inversión intensiva está alterando las variables macroeconómicas fundamentales. El aumento en la demanda de financiamiento para proyectos de IA está elevando la tasa de interés neutral (conocida técnicamente como R-star), que es el nivel de interés real teórico en el cual la economía se mantiene en equilibrio sin acelerar la inflación ni frenar el empleo.
El Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) señaló recientemente que un ciclo tecnológico exitoso impulsará la tasa neutral debido a que los altos rendimientos esperados de la IA y la sólida formación de capital elevarán la inversión deseada frente al ahorro global. Por esta razón, el organismo advirtió que los mercados no deben esperar un retorno al entorno de tasas de interés reales ultrabajas que caracterizó a la década de 2010.
Por su parte, un análisis de Barclays en su reporte anual Equity-Gilt Study coincidió en que la combinación de ganancias en productividad y el gigantesco capex tecnológico apunta a una tasa neutral real más elevada. Asimismo, la división de investigación FTSE Russell de London Stock Exchange Group detalló que los avances en IA incrementarán la emisión y los rendimientos de los bonos gubernamentales ante la incesante necesidad de capital.
El impacto en Wall Street y las valuaciones de las tecnológicas
El alza estructural de las tasas de interés y de los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos representa un viento en contra para el rally de las acciones de crecimiento que ha liderado el mercado. Al aumentar las tasas de descuento, las valuaciones de las empresas tecnológicas que prometen flujos de efectivo futuros se ven presionadas a la baja.
A esto se suma la incertidumbre sobre el retorno real de estas inversiones millonarias. Analistas de Goldman Sachs Research destacaron que la mayoría de las corporaciones aún no logran monetizar de manera efectiva su gasto en IA, lo que abre el debate sobre si este boom de inversión es sostenible a largo plazo sin que se materialicen pronto los incrementos de productividad esperados.
Qué sigue
La sostenibilidad del ecosistema financiero dependerá de la rapidez con la que las empresas conviertan el gasto en infraestructura en ganancias reales de productividad. Si los beneficios prometidos se retrasan, el mercado podría enfrentar un escenario de tasas de interés elevadas sin el crecimiento económico que justifique dicho costo financiero, lo que mantendrá bajo presión tanto a los gobiernos como a las corporaciones de Silicon Valley.