Una revisión sistemática con metaanálisis liderada por University College London (UCL) encontró que la actividad física puede mejorar el ánimo y reducir síntomas depresivos durante la transición menopáusica. La universidad difundió los resultados el 13 de octubre de 2026 y advirtió que la evidencia sigue limitada.
El trabajo, publicado en Menopause, reúne 12 ensayos aleatorizados con más de 1,000 mujeres en perimenopausia o posmenopausia temprana. Simone Saidel encabezó la investigación.
La UCL destacó beneficios de actividades aeróbicas, incluidas caminatas y baile, para el ánimo y la calidad de vida general. Yoga, taichí y pilates mejoraron la dimensión psicológica de la calidad de vida. Muchos ensayos presentaron alto riesgo de sesgo y hubo diferencias sustanciales entre estudios.
La evidencia todavía deja abierta la elección de una rutina
Una revisión más amplia, publicada en BMC Women's Health en julio de 2024, permite situar el hallazgo. Annemarie Money y sus colegas examinaron 17 revisiones que reunían 80 estudios primarios distintos y 8,983 participantes. Su evaluación abarcó varios síntomas menopáusicos, además del bienestar psicológico.
Ese trabajo encontró resultados inconclusos para los síntomas psicológicos y evidencia insuficiente para recomendar una forma específica de ejercicio. También observó que las comparaciones directas entre yoga y ejercicio aeróbico no mostraban diferencias claras en varios síntomas.
Los autores explicaron que muchos ensayos eran pequeños y podían pasar por alto un efecto real. La ausencia de una diferencia clara entre dos actividades, por tanto, debe interpretarse junto con el tamaño y la calidad de los estudios.
La comparación sitúa ambos trabajos en alcances distintos: el análisis de 2024 evaluó múltiples síntomas y revisiones; el de la UCL se concentra en resultados psicológicos durante etapas concretas de la transición. Para definir programas, sigue haciendo falta describir mejor la intensidad, duración y frecuencia de las actividades y estudiarlas en ensayos suficientemente grandes.
El ánimo forma parte de una atención más amplia
El NHS, el servicio público de salud británico, incluye el ejercicio regular entre sus recomendaciones para afrontar cambios de ánimo durante la perimenopausia y la menopausia. Lo acompaña de descanso, actividades de relajación y cuidado del bienestar mental. También señala que la terapia cognitivo-conductual puede ayudar con el ánimo bajo, la ansiedad y los problemas de sueño.
Su información sobre menopausia contempla otros objetivos de la actividad física, como proteger la salud ósea mediante ejercicios de fuerza y actividades en las que el cuerpo soporta su propio peso. Esa orientación general tiene un alcance más amplio que evaluar la mejoría de un síntoma psicológico en un ensayo.
El NHS distingue, además, el ánimo bajo ocasional de señales que justifican buscar atención. Explica que un estado de ánimo bajo durante dos semanas o más puede ser un signo de depresión, y menciona la pérdida de disfrute, la desesperanza y las dificultades para concentrarse entre los síntomas posibles.
El organismo recomienda consultar cuando el malestar persiste más de dos semanas, resulta difícil de sobrellevar o las medidas de autocuidado no ayudan. El beneficio potencial del ejercicio encaja en ese marco de apoyo, con atención profesional para los síntomas persistentes.