Un estudio de 771 personas hospitalizadas por covid-19 encontró diferencias en las bacterias de la boca y las vías respiratorias entre quienes presentaban los síntomas persistentes más graves. El hallazgo, difundido por la Sociedad Respiratoria Europea, ofrece una pista biológica para investigar la enfermedad.
Su posible utilidad clínica requiere otro tipo de comprobaciones. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) señalan que ninguna prueba de laboratorio permite diagnosticar o descartar de manera definitiva el covid persistente. Identificar un patrón en un grupo de pacientes y usarlo para evaluar a una persona son objetivos distintos.
Qué compararon los investigadores
El trabajo, publicado en European Respiratory Journal, pertenece al proyecto británico PHOSP-COVID. Incluyó pacientes atendidos en 38 hospitales entre febrero de 2020 y marzo de 2021. Se compararon comunidades microbianas mediante secuenciación de ADN de muestras de saliva y esputo recogidas seis meses después del alta.
El microbioma es la comunidad de microorganismos que habita un entorno concreto del cuerpo. El Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano de Estados Unidos (NHGRI) explica que estas comunidades son dinámicas: pueden cambiar con la dieta, los medicamentos y otras exposiciones. Por eso, su composición necesita interpretarse junto con el contexto de cada persona.
Entre los hallazgos figuró una mayor abundancia de bacterias productoras de ácido láctico, asociada con síntomas persistentes y señales de inflamación en sangre.
Los microorganismos presentes en el cuerpo cumplen funciones diversas. El NHGRI recuerda que algunas bacterias conviven con el organismo y aportan beneficios. Encontrar más o menos cantidad de un grupo bacteriano, por tanto, requiere estudiar su función y las condiciones en las que aparece antes de atribuirle un efecto perjudicial.
La muestra marca el alcance del resultado
Los investigadores desconocen si las diferencias bacterianas existían antes de la infección o aparecieron después. Esa incertidumbre impide establecer la dirección de la relación observada.
También importa que todos los participantes hubieran pasado por un hospital. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que cualquier persona infectada puede desarrollar covid persistente, aunque la enfermedad aguda grave aumenta el riesgo. Como límite de esta investigación, extrapolar sus resultados a quienes tuvieron una infección leve requeriría comprobarlos en esa población.
La OMS describe una enfermedad que puede afectar varios sistemas, con síntomas que persisten desde la infección inicial o aparecen después de la recuperación. También recoge distintas líneas de investigación, entre ellas la persistencia del virus, las alteraciones inmunitarias y los microcoágulos. El microbioma se estudia dentro de ese problema más amplio.
Una pista para investigar, con evaluación clínica individual
En su guía clínica actualizada el 9 de marzo de 2026, los CDC explican que el diagnóstico puede apoyarse en la historia del paciente y la exploración física, con pruebas dirigidas cuando sean necesarias.
La misma guía pide que los hallazgos de laboratorio o de imagen no sean la única medida del estado del paciente. La evaluación también debe considerar los síntomas y su impacto cotidiano.
Los CDC sitúan la atención actual en mejorar la función y la calidad de vida con el manejo de síntomas. Esa referencia clínica deberá guiar la evaluación de posibles aplicaciones del microbioma.