La Policía de Colonia, en Alemania, confiscó un robot humanoide tras una denuncia de presuntos tocamientos de carácter sexual a una adolescente de 16 años. Los agentes investigan a dos jóvenes y buscan establecer cómo funcionaba la máquina y si alguien dirigió deliberadamente sus movimientos, según el comunicado policial del 12 de octubre.
La radio pública Deutschlandfunk recogió, con base en el informe policial, que el propietario del dispositivo, de 16 años, y un acompañante de 19 habrían filmado el episodio, lo habrían transmitido en directo en redes sociales y comentado durante la emisión.
El informe policial sitúa el incidente en la noche del 10 al 11 de octubre de 2026, frente a un restaurante de comida rápida en el centro de Colonia. La adolescente estaba con dos amigas cuando el robot, de aproximadamente 1.20 metros de altura, se habría acercado por detrás.
Los agentes localizaron poco después el aparato en el maletero de un vehículo. Incautaron el robot y dos teléfonos de los sospechosos.
La calificación policial y el delito de acoso sexual
Deutschlandfunk precisó que la sospecha investigada es un insulto de connotación sexual, una formulación relevante para entender el estado del caso. La investigación técnica sobre el robot sigue abierta.
El artículo 184i del Código Penal alemán, dedicado al acoso sexual, castiga el acoso mediante un contacto físico de carácter sexual con otra persona. El artículo 185 regula por separado el insulto. Identificar esas disposiciones permite distinguir el relato del contacto denunciado de la figura jurídica que menciona la Policía.
El texto del artículo 184i establece el requisito del contacto físico, pero no menciona expresamente los robots. Su aplicación a un contacto realizado mediante una máquina requiere una interpretación jurídica; leer la disposición por sí sola no resuelve este caso.
A la reconstrucción de los movimientos se suma, por tanto, la cuestión de cómo encaja la conducta investigada en la legislación. Son comprobaciones diferentes: saber qué hizo el dispositivo y quién intervino aporta hechos; atribuir una responsabilidad exige valorar esos hechos bajo las normas aplicables.
El control del dispositivo y el daño a la víctima
El jurista Martin Ebers explicó a la emisora pública alemana WDR que los robots altamente autónomos pueden generar lagunas de responsabilidad cuando sus acciones resultan imprevisibles. En Colonia, los investigadores todavía deben establecer cómo funcionaba el dispositivo durante el incidente.
WDR también recogió una propuesta del penalista Eric Hilgendorf: crear una figura general para sancionar vulneraciones graves del respeto.
El comunicado policial y la información de WDR no recogen una respuesta de los investigados.
Según WDR, la Policía de Colonia advirtió que compartir los videos o burlarse de lo ocurrido puede agravar el impacto sobre las personas afectadas.