Un gerente de producto de 28 años residente en España, Pavel Rabtsevich, hace un mes se encontraba buscando planetas. No es una persona con formación académica en astronomía, ni siquiera tiene un telescopio. Aun así, teniendo acceso a internet y varios accesos a servicios y herramientas de IA.
Rabtsevich habría analizado, ayudado de las herramientas de la IA, múltiples datos astronómicos públicos que han sido recopilados por el TESS (Satélite de Sondeo de Exoplanetas en Tránsito), un telescopio espacial operado por especialistas astrónomos del MIT, que fue lanzado en 2028 por la NASA.
El objetivo del TESS es ayudar a las labores de los astrónomos a encontrar exopanetas, que son planetas que se encuentran fuera de nuestro sistema solar, lo cual lo hace por medio de la medición de los cambios en la luminosidad estelar.
La forma en la que funciona este método es analizando, si el brillo de una estrella aminora a intervalos regulares, significa que podrá existir un exoplaneta orbitando la estrella, es decir, en la rotación genera los cambios de luminosidad.

Los datos que Rabtsevich analizaba
Regresando a Rabtsevich, se encargaba de analizar los datos que provenían de una zona reducida que era alcanzada por el TESS, recopilados desde noviembre de 2025, hasta enero de 2026. Los datos analizados comprenden mediciones de más de 126 mil estrellas, que fueron entregado por Rabtsevich a Jev de TypeSafe, Claude Code de Anthropic y Codex de OpenAI.
Lo planeado era que estos datos se analizaran por los sistemas de IA para buscar patrones de las atenuaciones de luminosidad, y así identificar si existe o no la posibilidad de encontrar exoplanetas en esa franja.
“No me conformé con las primeras respuestas de los modelos. Los presioné, ronda tras ronda, para que mejoraran sus métodos y comparé sus resultados con los de otros modelos. Decidí qué pruebas realizar, evalué si un resultado era lo suficientemente sólido y elegí qué conservar”, Rabtsevich.

Al final, se logró dar con TIC 4206066, una estrella de menor tamaño que el sol de nuestro sistema, ubicada a unos 116 años luz de la Tierra. No hay error en las mediciones, donde se muestra una disminución de la luminosidad de la estrella que sucede cada 3,18 días terrestres.
Emocionado, pero con la idea de confirmar los datos, incluyó en el análisis los datos de 2018 y 2020, y los resultados eran los mismos, por lo que se trata de una constante.

1.4 veces más grande que la Tierra
Con los datos recabados y analizados, se indicaría que se trata de un exoplaneta 1.4 veces más grande que la Tierra, con un año solar que rondaría poco más de 3 días terrestres. El propio Rabtsevich calcula que se temperatura superficial sería de alrededor de 1000 grados Fahrenheit, mucho mayor a lo que se registra en Mercurio, el planeta más cercano al Sol.

Pero esto no es todo, el mismo análisis encontró una situación similar, pero con una disminución luminosa cada 11.13 días terrestres, que indicarían la presencia de otro exoplaneta, aunque los datos, por ahora, se consideran menos convincentes.

