Anduril presentó el 12 de octubre de 2026 Steelfin, una familia de misiles interceptores tierra-aire que comparte componentes para facilitar la fabricación de distintas versiones. La compañía busca abaratar la defensa antiaérea y adaptar cada variante a amenazas diferentes. Sus objetivos de costo y producción siguen siendo proyecciones, con pruebas de vuelo previstas para 2027.
Los directivos apuntan a un costo equivalente a un tercio del PAC-3 MSE, uno de los interceptores del sistema Patriot, según Breaking Defense. Esa comparación necesita una base: reducir el costo de una munición cara puede dejar un precio todavía elevado frente a otros objetivos de compra.
Un tercio del costo aún puede superar el millón de dólares
The War Zone sitúa el costo unitario del PAC-3 MSE en aproximadamente 5.3 millones de dólares, tomando como referencia la propuesta presupuestaria del Ejército estadounidense para el año fiscal 2027. Aplicar un tercio a esa cifra daría unos 1.77 millones de dólares. El cálculo es orientativo: Anduril todavía no ha divulgado un precio unitario de Steelfin.
Hay otra referencia relevante. En mayo de 2026, el Ejército pidió propuestas para un interceptor compatible con Patriot que costara menos de un millón de dólares por unidad, como documentó The War Zone. La intención era complementar el arsenal existente y reservar municiones más costosas para las amenazas que las requieren.
Con esa base presupuestaria, la equivalencia de 1.77 millones quedaría por encima de aquel objetivo. La diferencia ayuda a entender que el ahorro frente al PAC-3 MSE y el umbral del programa de bajo costo son referencias distintas. Tampoco se ha publicado una correspondencia detallada entre precio y prestaciones para cada variante de Steelfin.
Componentes comunes para cambiar la producción
El comunicado de Anduril describe un diseño de dos etapas. La primera aporta la propulsión inicial; la segunda comparte una base de estructura, electrónica y control de vuelo entre versiones. La empresa plantea cambiar motores y sensores de búsqueda según la misión, conservando buena parte del diseño.
La consecuencia industrial que persigue es fabricar distintas configuraciones con herramientas, instalaciones y procesos compartidos. Si aumenta la demanda de una versión, la compañía pretende destinarle más capacidad dentro de esa misma línea. Su plan inicial es producir varios miles de interceptores al año, con ampliaciones sujetas a la demanda.
También propone aprovechar infraestructura existente. Anduril cita los lanzadores terrestres M903A2 y Typhon, además del sistema naval Mk 41, entre las plataformas con las que busca compatibilidad. Integrarse en equipos ya desplegados forma parte de su propuesta para facilitar la incorporación del nuevo interceptor.
Pruebas en 2027 y producción proyectada para 2028 o 2029
Anduril afirma que completó ensayos balísticos con vehículos representativos del diseño. Las pruebas de vuelo de variantes de Steelfin comenzarán en 2027, según su anuncio. Es el siguiente hito del desarrollo, previo a convertir las metas de fabricación en entregas.
Steve Milano, director sénior de misiles de la compañía, dijo a periodistas que espera alcanzar la producción a plena cadencia a finales de 2028 o comienzos de 2029, reportó Breaking Defense. Su plan contempla fabricar la mayoría de los subconjuntos en Arsenal-1, la planta de Anduril en Ohio, y realizar la integración final con socios.