Un fósil hallado en el sureste de China ha permitido describir a Yuezhuornis yangyuanensis, un ave jurásica de alas cortas adaptada a correr y probablemente a cazar en el suelo. La investigación, publicada el 14 de octubre de 2026 en Nature, aporta evidencia de que las primeras aves desarrollaron formas de vida que iban más allá del vuelo.
El Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología de la Academia China de Ciencias, que participó en el trabajo junto con el Instituto de Ciencias Geológicas de Fujian, sitúa el descubrimiento en agosto de 2024. El ejemplar procede de la fauna fósil de Zhenghe, en Fujian. Según Live Science, vivió hace entre 148 y 150 millones de años, una antigüedad comparable a la de Archaeopteryx.
El instituto estima una masa de 821 gramos. Min Wang, uno de los responsables del estudio, explicó a Live Science que el animal habría tenido un tamaño similar al de un cuervo.
Las proporciones apuntan a una vida terrestre
Sus extremidades anteriores eran aproximadamente un tercio más cortas que las posteriores. Al compararlas con las de 377 especies de aves actuales, los investigadores encontraron mayor semejanza con aves terrestres, como los faisanes, según Live Science. Las proporciones respaldan la interpretación de un animal adaptado a desplazarse por el suelo.
El esqueleto también conserva dientes serrados y un segundo dedo del pie que podía extenderse hacia arriba, asociado a una garra en forma de hoz. El instituto compara ese dedo con el de los deinonicosaurios, el grupo de dinosaurios depredadores que incluye a Velociraptor. El conjunto de rasgos sustenta la hipótesis de una alimentación carnívora.
La capacidad exacta de vuelo admite matices. El comunicado institucional interpreta a Yuezhuornis como un ave no voladora. En declaraciones a Reuters, Wang consideró probable que pudiera desplazarse principalmente corriendo y realizar vuelos breves cuando lo necesitara, de manera comparable a un correcaminos.
El parentesco no mide la capacidad de volar
Los investigadores lo sitúan entre los avialanos, el grupo que reúne a las aves actuales y sus parientes extintos más cercanos. Su clasificación se apoya en análisis del conjunto del esqueleto, incluidos rasgos de la pelvis y las patas, explica el instituto.
Según Live Science, el equipo incluso lo coloca más cerca de las aves modernas que a Archaeopteryx. Esa posición se refiere al parentesco evolutivo: no equivale a una mayor capacidad de vuelo. Los análisis anatómicos y la comparación de las extremidades permiten reconstruir aspectos distintos de su historia.
Steve Brusatte, paleontólogo de la Universidad de Edimburgo que no fue autor del trabajo, planteó a Reuters que algunas aves tempranas pudieron descender de antepasados voladores y después volver a una vida terrestre.
En un comentario de Nature reseñado por Live Science, el paleontólogo Fernando Novas relacionó el hallazgo con la hipótesis de que el vuelo surgió varias veces en grupos cercanos a las aves. Este ejemplar por sí solo no determina cuántas veces apareció esa capacidad.
El hallazgo amplía la diversidad documentada en la fauna de Zhenghe, donde el equipo ya había descrito otros parientes tempranos de las aves. Ese conjunto de fósiles permite comparar distintas adaptaciones surgidas cerca del origen del grupo.