La coalición encabezada por Arabia Saudita bombardeó instalaciones de combustible en Yemen el 13 de octubre de 2026. Horas después, el reino informó de un ataque contra un edificio administrativo de Aramco en Dhahran. El intercambio amplía la confrontación con los hutíes sobre infraestructura energética y aeropuertos, mientras las interceptaciones de misiles también dejan heridos entre la población civil.
El Ministerio de Energía saudí, en un anuncio difundido por la agencia oficial SPA, describió el incendio en Aramco como limitado y señaló que no se habían registrado muertos ni heridos en ese edificio.
Reuters, reproducida por The Straits Times, citó una fuente empresarial no identificada que reportó daños en los tres pisos superiores.
Un depósito atacado y filas ante las gasolineras
En las afueras de Saná, la capital yemení bajo control hutí, los ataques alcanzaron la estación central Al-Sabaha de Yemen Petroleum Company. ABC informó de que medios vinculados a los hutíes identificaron ese depósito como objetivo tras una advertencia de la coalición para que los civiles se alejaran del lugar.
El portavoz de la coalición, Turki al-Maliki, sostuvo que las instalaciones atacadas en Saná, Dhamar y Saada abastecían el esfuerzo bélico hutí, según AFP. Esa es la justificación militar presentada por la coalición.
La petrolera yemení ofreció una versión distinta sobre el contenido del depósito: afirmó que sus almacenes estaban vacíos y que el ataque no afectaría las reservas ni el suministro para los residentes, según la cobertura de ABC. La afirmación procede de la empresa que administra las instalaciones.
AFP observó filas de civiles ante estaciones de servicio en Saná después de la advertencia de evacuación, por temor a quedarse sin combustible. Las filas documentan una reacción al riesgo de escasez, no una comprobación de que se haya agotado el suministro.
La investigadora Maysaa Shuja Al-Deen, del Sana'a Centre, explicó a ABC que las fuerzas yemeníes respaldadas por Arabia Saudita afrontan problemas de fragmentación y coordinación. A su juicio, esas limitaciones dificultan contener a los hutíes. Su evaluación sitúa los bombardeos dentro de una campaña que también depende de la capacidad de las fuerzas sobre el terreno.
Restos de misiles dañan viviendas y la aviación sigue afectada
Defensa Civil saudí informó el 14 de octubre de que los restos de dos misiles de crucero interceptados sobre Riad hirieron a cuatro personas y dañaron 15 viviendas. AFP recogió ese balance, correspondiente a las interceptaciones de la noche anterior.
El aeropuerto internacional Rey Khalid de Riad ya tenía sus operaciones suspendidas después del ataque del 10 de octubre, que dejó 13 muertos y más de 300 heridos, de acuerdo con CNA. Ese saldo pertenece al ataque del sábado y no constituye un balance de todos los incidentes posteriores.
La interrupción de viajes también motivó nuevas medidas consulares. El Ministerio de Exteriores de Singapur recomendó el 13 de octubre a sus ciudadanos aplazar todos los viajes a Arabia Saudita, según CNA. Para quienes ya están en el reino, pidió evitar el aeropuerto de Riad y otras zonas de alto riesgo, así como los desplazamientos internos no esenciales.
El aviso contempla además a quienes hacen escala: la institución recomendó consultar a las aerolíneas y confirmar el vuelo el mismo día del viaje, ante posibles cambios con poca anticipación. El 14 de octubre, el Consejo Religioso Islámico de Singapur también aconsejó considerar el aplazamiento de las peregrinaciones de umrah. Las consecuencias para los viajeros ya se traducen en itinerarios suspendidos o sujetos a revisión.