El Informe Planeta Vivo 2026 de WWF registra una caída media del 73% en el tamaño de las poblaciones de vertebrados monitoreadas entre 1970 y 2022. América Latina y el Caribe presentan el mayor descenso regional, del 95%, aunque la recuperación de algunas poblaciones muestra que reducir las amenazas puede dar resultados.
WWF presentó la edición el 7 de octubre. Su comunicado oficial detalla que el análisis utiliza 35,803 tendencias poblacionales de 5,790 especies de mamíferos, aves, peces, reptiles y anfibios. El Índice Planeta Vivo, elaborado por la Sociedad Zoológica de Londres (ZSL), sigue cómo cambia la abundancia de poblaciones silvestres a lo largo del tiempo.
El porcentaje exige una lectura precisa. ZSL explica que el indicador refleja cambios proporcionales en las poblaciones estudiadas; no significa que haya desaparecido el 73% de todos los animales del planeta. Tampoco es un conteo de especies extintas.
Las recuperaciones conviven con una tendencia negativa
Durante los 52 años analizados, el 43% de las poblaciones aumentó y el 7% permaneció estable, según ZSL. La mitad restante disminuyó. La magnitud de esos descensos supera la de los aumentos, por lo que el resultado global sigue siendo negativo. Contar cuántas poblaciones mejoran y medir cuánto cambia su tamaño responde a preguntas distintas.
El mismo 73% figuraba en la edición de 2024, que abarcaba hasta 2020. Repetir el porcentaje no demuestra que la pérdida se haya estabilizado: ZSL advierte que las ediciones incorporan poblaciones diferentes y periodos más largos, de modo que requieren conjuntos equivalentes para comparar su evolución.
WWF recoge avances concretos en su resumen ejecutivo. Los tigres silvestres pasaron de unos 3,200 en 2010 a unos 5,700 en 2025. Ese último año, la tortuga verde cambió de la categoría "En peligro" a "Preocupación menor". Son resultados que incluyen años posteriores a 2022, el último que cubre el índice global; sirven para mostrar recuperaciones, sin actualizar por sí solos la tendencia conjunta.
América Latina registra el mayor retroceso regional
El desglose de WWF sitúa el descenso de América Latina y el Caribe en el 95%, frente al 80% de África y el 49% de Asia-Pacífico. Norteamérica registra un 28%, y Europa y Asia Central, un 23%, para el periodo de 1970 a 2022.
La fecha de partida importa. WWF señala que Norteamérica y Europa ya habían sufrido pérdidas a gran escala antes de 1970. Sus porcentajes menores reflejan una historia que el indicador empieza a observar después de parte del deterioro.
Por hábitat, el desglose oficial de WWF muestra una caída media del 85% en las poblaciones de agua dulce, del 69% en las terrestres y del 59% en las marinas.
La presión también se financia
El informe vincula la pérdida de hábitat con la producción de alimentos, el cambio climático con el sistema energético y la continuidad de actividades dañinas con las decisiones financieras. Por eso plantea cambios que acompañen la protección de especies y lugares concretos.
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) aporta una medida de ese desequilibrio. Su informe financiero de 2026 estima que, en 2023, unos 7.3 billones de dólares se dirigieron a actividades perjudiciales para la naturaleza, frente a 220,000 millones de dólares destinados a soluciones basadas en la naturaleza.
Al dividir ambos montos, la relación es de aproximadamente 33 a 1. El segundo monto corresponde a esa categoría específica de soluciones, que utiliza la protección, gestión o restauración de ecosistemas para afrontar problemas sociales y ambientales.
El PNUMA propone retirar gradualmente inversiones y subsidios perjudiciales y elevar el financiamiento de esas soluciones a 571,000 millones de dólares anuales para 2030. Ese objetivo da una escala concreta al cambio que WWF reclama para sostener y ampliar las recuperaciones de fauna.