El fundador de SoftBank, un gigante bancario de Japón, Masayoshi Son, pretende conseguir 100 mil millones de dólares provenientes de inversores de los países del Golfo para realizar diversos proyectos de inversión en IA, los cuales califica como “una gran apuesta” y significaría reforzar su ya importante presencia del banco en el sector.
El gigante japonés ya ha invertido grandes cantidades de dinero en el sector de la IA, específicamente en OpenAI, creadora de ChatGPT, invirtió 65 mil millones de dólares. Por ello, su anuncio no es tomado a cosa menor. Ahora Son se encuentra en negociaciones con inversores de Emiratos Árabes Unidos, y otros países del Golfo, para conseguir su cifra de inversión objetivo, con el fin de aumentar aún más su cartera de proyectos de IA. Todo esto de acuerdo a la información recaudada por el Financial Times, con fuentes cercada a Son.

Son y sus gigantes planes en IA
Lo que reporta Financial Times, es que Masayoshi Son planea adquirir empresas tecnológicas que ya existan y estén funcionando eficientemente, para engrosar su cartera de pertenencias en el sector de la IA, pertenecientes a SoftBank, con el fin de desarrollar y mejorar en conjunto a las que ya tiene, haciendo que incrementen su valor entre sí.

Dentro de la información dada, Roze, la división interna de IA física y robótica de SoftBank, tendrá un rol principal y fundamental en este plan de crecimiento y revaloración conjunta.
El valor de las acciones de SoftBank han tenido un constante y sostenido aumento en lo que va del año, alcanzo un incremento del 25%, aunque con recientes publicaciones, bajaron 5% el pasado 9 de octubre. Esta baja de valor vino por las publicaciones de informes en los que se aseguraba que las proyecciones iniciales de ingresos correspondientes a OpenAI no eran correctas, y que se alejaban de los ingresos reales, de 20 mil millones de dólares.

Baja en las acciones, baja en la confianza
Las pretensiones de Masayoshi Son, de conseguir una inversión tan gigante como 100 mil millones de dólares provenientes de inversores de Emiratos Árabes Unidos y de otros países del Golfo, podrían encontrarse con más obstáculos tras loes errores cometidos en las proyecciones de ganancias de OpenAI, puesto que, además de ya manifestarse con la baja de valor en un 5% de sus acciones, también podría reducir la confianza que estos inversores tengan en él.
Invertir una cantidad tan grande, al menos compuesta de diferentes inversores y fondos de inversión, sería una tarea complicada si no se presentan datos robustos y confiables. Si el reporte del siguiente trimestre no le favorece, y no se consigue un alza en el valor de las acciones de OpenAI, principalmente, su camino rumbo a hacer una inversión gigante, para esa llamada “gran apuesta”, podría desvanecerse por completo.

