Donald Trump afirmó el 8 de octubre que la Casa Blanca considera enemigas a las personas que usan el término inteligencia artificial en vez de superinteligencia, según informó Forbes. La declaración extiende su mensaje a cualquiera que emplee la expresión. La orden que firmó el 29 de septiembre se dirige a las comunicaciones del Poder Ejecutivo estadounidense.
De acuerdo con el reporte de Conor Murray, el presidente defendió en Truth Social que superinteligencia es una denominación más aceptada y más precisa. El mensaje añade esa acusación contra quienes mantienen el nombre habitual a una decisión administrativa que ya había formalizado.
A quién alcanza la orden federal
La orden ejecutiva 14434 exige a las agencias usar "Super Intelligence" y "SI" en comunicaciones y documentos no estatutarios, según permita la ley. El cambio de nombre ordenado a las agencias federales no impone ese vocabulario a ciudadanos, medios o empresas.
Su sección 3 mantiene como referencia, salvo otra disposición legal, la definición de inteligencia artificial del Código de Estados Unidos, 15 USC 9401(3).
Esa disposición define la IA como un sistema basado en máquinas que, para objetivos definidos por humanos, puede hacer predicciones, recomendaciones o tomar decisiones que influyen en entornos reales o virtuales. También describe cómo percibe esos entornos, convierte sus percepciones en modelos mediante análisis automatizado y utiliza inferencias para formular opciones de información o acción.
La definición legal se centra en el funcionamiento del sistema y sus resultados. No exige que supere las capacidades humanas. La orden conserva esa categoría sin introducir una prueba de rendimiento superior.
Qué significa superinteligencia en un marco técnico
El trabajo "Position: Levels of AGI for Operationalizing Progress on the Path to AGI", de investigadores de Google DeepMind, propone clasificar los sistemas por dos dimensiones: rendimiento y amplitud de tareas. Su nivel más alto, la superinteligencia artificial, combina una gama amplia de tareas con un desempeño superior al de toda la muestra humana de comparación.
El marco incluye capacidades como aprender nuevas habilidades. También distingue entre sistemas generales y sistemas especializados: alcanzar un rendimiento sobrehumano en una tarea concreta no basta, por sí solo, para ocupar el nivel de superinteligencia general. Se trata de una propuesta de clasificación, cuya evaluación requiere medir tanto las capacidades como la variedad de tareas.
Renombrar una categoría legal no demuestra que los sistemas alcancen el nivel de capacidades que propone ese marco científico.
La orden exige que el asesor presidencial de ciencia y tecnología presente, en un plazo de 60 días desde la firma, una propuesta legislativa para definir la superinteligencia a nivel federal.