Un estudio liderado por la Universidad de Warwick identifica indicios de un planeta "fénix" alrededor de la enana blanca HS 0209+0832. El material detectado en la estrella podría proceder de un mundo formado con las capas que ella expulsó al morir. Sería una vía de formación planetaria posterior a la muerte estelar.
El análisis, publicado el 5 de octubre de 2026 en Nature Astronomy, combina observaciones de la composición de la estrella con cambios periódicos de su brillo. La NASA lo presenta como un candidato. Una enana blanca es el núcleo compacto que queda cuando una estrella de baja masa agota su combustible y pierde sus capas externas.
El niobio apunta a material producido al final de la vida estelar
La atmósfera de HS 0209+0832 contiene una mezcla que llamó la atención del equipo: zinc, cobre y niobio, junto con una escasez de silicio y hierro. Estos últimos suelen dominar las señales de cuerpos rocosos que otras enanas blancas absorben, explica la Universidad de Warwick.
Tomando el calcio como referencia, el niobio está enriquecido en más de 1000 veces respecto al patrón solar, según el estudio.
Nicholas Stone, astrofísico de la Universidad de Wisconsin-Madison y coautor, relaciona esa composición con el proceso de captura lenta de neutrones, llamado proceso s. Este mecanismo fabrica elementos pesados durante la fase de gigante roja. La abundancia de esos elementos apunta, por tanto, a materia procesada al final de la vida de la estrella.
La pista estaba en datos antiguos. Hubble observó el sistema en 1999 y registró unas cien señales químicas que entonces quedaron sin identificar. Según la NASA, Williams volvió a analizarlas con una base de datos atómicos actualizada y encontró coincidencias con el niobio. Observaciones del telescopio FUSE respaldaron esa identificación.
La hipótesis del equipo conecta esa química con un gigante gaseoso que pierde atmósfera bajo la radiación de la enana blanca. Parte del gas escaparía del planeta y terminaría sobre la estrella, donde los telescopios detectan sus componentes.

Una órbita inferida y dos posibles formas de renacer
TESS registró una variación de brillo con un periodo de 4.399 ± 0.026 días. El artículo propone que podría proceder del ciclo de día y noche de un planeta o de una cola de gas que pasa frente a la estrella.
En la interpretación del equipo, resumida por la NASA, el objeto tendría un tamaño parecido al de Júpiter y orbitaría a unos 6 millones de kilómetros de la enana blanca.
El estudio contempla dos vías de formación. Una es que el material expulsado por la estrella se agrupara y formara un planeta. La otra es que un mundo anterior captara ese gas y construyera una atmósfera nueva sobre un núcleo antiguo. En esa segunda opción, el "renacimiento" estaría en la envoltura del planeta.
La hipótesis ya figuraba en un resumen de Williams para el Encuentro Nacional de Astronomía de 2025, dedicado al mismo sistema. La novedad de octubre de 2026 es su publicación en una revista revisada por pares; la identificación permanece como candidata.
El resultado ofrece una pauta para buscar otros candidatos: rastrear carbono y elementos del proceso s en enanas blancas calientes. Warwick señala que esa firma química permitiría reconocer sistemas semejantes; la NASA informa que Williams prevé seguir investigándolos con Hubble durante los próximos años.