La nave de carga Cygnus XL salió de la Estación Espacial Internacional con 12 cápsulas experimentales para probar escudos térmicos. El proyecto KREPE-3, desarrollado por la Universidad de Kentucky con NASA y otros socios, aprovechará la reentrada del carguero para medir cómo responden distintos materiales y diseños al regreso a la atmósfera.
NASA confirmó la salida del vehículo de Northrop Grumman el 9 de octubre de 2026 y programó su salida de órbita para el 12 de octubre. La nave transporta residuos y carga que ya no se necesita en la estación, después de casi seis meses en el laboratorio orbital. Su destrucción prevista ofrece una oportunidad para realizar el experimento durante el tramo final de la misión.
Antes de la partida, los astronautas activaron las cápsulas diseñadas por estudiantes. Sus sensores medirán temperatura, presión, movimiento, campo magnético y luz. Cuando Cygnus se desintegre, las cápsulas se liberarán y enviarán datos mediante comunicaciones satelitales, según el anuncio de NASA.
Más cápsulas y nuevos diseños
El resumen técnico publicado por la Universidad de Kentucky para una conferencia de AIAA en julio de 2026 permite comparar esta misión con la anterior: KREPE-2 llevó cinco cápsulas y KREPE-3 amplía el conjunto a 12. También incorpora cuatro geometrías nuevas y electrónica con mayor velocidad de transmisión.
El equipo describe pruebas previas de interferencia electromagnética, vibraciones, baterías, instrumentos y comunicaciones, además de mediciones del centro de gravedad. El documento presenta el diseño y su verificación antes del vuelo; no ofrece resultados sobre el rendimiento de los materiales durante esta reentrada.
Entre las protecciones descritas por NASA está MERINO, formado por capas de fibras de carbono y fenólicas cosidas como un fieltro. Dos cápsulas probarán ese revestimiento, que la agencia considera prometedor para misiones a Marte. Otra opción es un escudo impreso en 3D, desarrollado por el Centro Espacial Johnson y el Laboratorio Nacional Oak Ridge.
También viajará ADEPT, un escudo desplegable con forma de paraguas. Al aumentar la superficie, busca frenar el descenso; su diseño plegable permitiría transportar sistemas de entrada de mayor tamaño dentro del espacio disponible en un cohete.
"Es una forma inteligente de obtener datos de vuelo sobre materiales que todavía están en desarrollo", explicó Keith Peterson, ingeniero de materiales del Centro de Investigación Ames, en el comunicado de NASA.

Medir la separación para mejorar las simulaciones
Una presentación de Alexandre Martin, de la Universidad de Kentucky, en el taller ATD3 de junio de 2026 añade otra función del proyecto. Un conjunto de instrumentos está diseñado para registrar movimiento, presión y temperatura dentro del carguero desde la maniobra de salida de órbita hasta antes de que se liberen las cápsulas.
Esas mediciones buscan reconstruir las condiciones de la separación. El equipo explica que los modelos de dispersión de fragmentos suelen partir de condiciones iniciales simplificadas o supuestas. Registrar qué ocurre dentro de una estructura que se degrada permitiría sustituir parte de esas suposiciones por datos de vuelo y relacionarlos con observaciones realizadas desde tierra.
El equipo espera que esos registros mejoren los modelos de desintegración y dispersión de fragmentos, para predecir con más precisión cómo se liberan y se desplazan los objetos durante una reentrada.