La inteligencia artificial está reduciendo el esfuerzo necesario para crear mensajes y páginas fraudulentas, según un reportaje de Bloomberg reseñado por PYMNTS el 11 de octubre. La tecnología facilita una actividad cuyo costo para las víctimas la Global Anti-Scam Alliance (GASA) estimó en 442,000 millones de dólares, en los 42 países estudiados en su informe Global State of Scams 2025.
Los centros de estafa también se expanden fuera de Asia. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y la Unión Europea advirtieron el 30 de julio de 2026 que ese modelo se extiende hacia regiones que incluyen África, América Latina y Europa.
Qué mide la estimación de pérdidas
GASA reiteró los 442,000 millones de dólares en su agenda de políticas para 2026. La cifra procede de su informe de 2025, elaborado con Feedzai a partir de una encuesta a 46,000 adultos en 42 mercados. Los participantes respondieron sobre las experiencias de los doce meses anteriores; el 23 % declaró haber perdido dinero.
Ese importe estima el daño económico del conjunto de las estafas estudiadas. No desglosa cuánto se perdió específicamente por engaños con IA ni representa una medición de los ingresos de una sola organización criminal. La distinción importa porque el total permite dimensionar el problema, mientras que el papel de la tecnología exige examinar cómo se producen los fraudes.
Menos conocimientos técnicos para producir engaños
La Evaluación de las Ciberamenazas en África de INTERPOL de 2026, basada en información de 36 países sobre enero a diciembre de 2025, documenta el uso de herramientas generativas por delincuentes con pocos conocimientos técnicos. Describe mensajes personalizados y medios sintéticos, como audio y video generados para suplantar identidades, que hacen más convincentes los intentos de engaño.
PYMNTS también recoge un análisis de ZeroFox preparado para Bloomberg sobre el abuso de plataformas legítimas de desarrollo y creación de aplicaciones con IA para producir páginas fraudulentas. Estas imitan a empresas, bancos y servicios de pago. El riesgo alcanza así a la apariencia del sitio al que llega la víctima, además del mensaje que la conduce hasta él.
La encuesta de GASA ofrece una comparación útil: el 27 % de los adultos dijo buscar errores de ortografía y gramática al comprobar si una oferta era legítima. La organización clasificó esa práctica entre los métodos menos eficaces. Leída junto con la capacidad de generar mensajes convincentes que describe INTERPOL, la conclusión es que un texto bien escrito resulta insuficiente para establecer quién está detrás de una solicitud.
Personas obligadas a estafar
Los centros de fraude también pueden albergar víctimas de trata. La advertencia conjunta de UNODC y la Unión Europea describe la captación mediante anuncios de empleo engañosos y promesas de trabajo legítimo. Algunas personas terminan explotadas en instalaciones donde se las obliga a participar en estafas.
Aunque el sudeste asiático sigue siendo un centro importante, la expansión alcanza también Oriente Medio, el Pacífico y el Caribe, según esa comunicación.
Para GASA, la prevención requiere compartir información entre sectores: una estafa puede atravesar varias plataformas, servicios financieros y jurisdicciones, y ninguna organización observa por sí sola toda la cadena. UNODC y la Unión Europea añaden otra obligación para las investigaciones: identificar y proteger a las personas forzadas a cometer delitos, en lugar de castigarlas por los actos que realizaron bajo coacción.