El módulo lunar Griffin-1, de Voyager Technologies, superó las pruebas ambientales del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de NASA. Los ensayos comprobaron su resistencia ante condiciones del lanzamiento y del viaje lunar, mientras la nave avanza hacia el ensamblaje final.
NASA anunció el resultado el 13 de octubre de 2026. Su ficha fotográfica precisa que la campaña terminó a finales de septiembre, después de casi tres meses de trabajo en el sur de California.
La nave regresó a Voyager Lunar Systems, en Pittsburgh, para completar el montaje y prepararse para el lanzamiento antes de su traslado a Cabo Cañaveral.
Qué se puso a prueba antes del vuelo
La campaña culminó en el 25-Foot Space Simulator del JPL. Esta cámara reproduce el vacío y las temperaturas extremas: Griffin-1 pasó por ciclos de hasta 75 °C y de hasta 100 °C bajo cero.
El equipo aplicó vibraciones en tres direcciones y ruido de hasta 153 decibeles, generado con bocinas alimentadas por nitrógeno comprimido, para reproducir el ambiente del despegue.
También se verificó la compatibilidad entre componentes electrónicos. Una mesa giratoria permitió medir propiedades de la masa y buscar oscilaciones inesperadas, datos necesarios para evaluar el comportamiento en vuelo.
Las fotos de NASA aclaran el estado del montaje: la caja con franjas amarillas sobre el módulo durante los ensayos térmicos simulaba la carga del rover FLIP, que se incorporaría después.
FLIP llevará la prueba tecnológica a la superficie
NASA prevé lanzar Griffin-1 en 2026 a bordo de un Falcon Heavy de SpaceX. Como parte de la iniciativa comercial CLPS, llevará 10 demostraciones científicas y tecnológicas de seis países al cráter Nobile, cerca del polo sur lunar.
Entre ellas estará FLIP, de Astrolab. La empresa lo plantea como una plataforma para probar componentes que utilizará su vehículo lunar FLEX: baterías de tamaño completo, ruedas, electrónica de vuelo, sensores y software.
Las ruedas deformables desarrolladas por Venturi también se utilizarán en FLEX. Astrolab señala, además, que una carcasa de baterías diseñada por Venturi permitirá almacenar energía suficiente para sobrevivir a la noche lunar. Son capacidades previstas por la empresa para su plataforma.
El vínculo entre ambos vehículos da a la misión una función adicional al transporte de experimentos. Según Astrolab, los ciclos de diseño, construcción, pruebas y vuelo de FLIP permitirán incorporar lo aprendido al desarrollo de FLEX. El rover también ofrecerá una plataforma para investigar cómo reducir los riesgos del polvo lunar para vehículos y otros sistemas.
Así, los ensayos del JPL y las operaciones previstas para FLIP responden a etapas distintas del mismo trabajo: comprobar cómo soporta la nave el trayecto y obtener después experiencia tecnológica sobre el terreno. Para Astrolab, esa experiencia alimentará el desarrollo de su siguiente vehículo lunar.