El Niño ya está establecido y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) le atribuye una probabilidad cercana al 100 % de persistir hasta febrero de 2027. Por separado, la NOAA calcula más del 90 % de probabilidad de que el episodio sea muy fuerte durante el otoño e invierno de 2026-2027 en el hemisferio norte y un 75 % de que alcance una intensidad récord entre octubre y diciembre de 2026. Cada porcentaje responde a una pregunta distinta. Ninguno permite anticipar por sí solo inundaciones o sequías en una ciudad concreta.
Duración, intensidad y récord no son el mismo pronóstico
La OMM informó el 3 de septiembre que sus modelos dan una probabilidad casi del 100 % a la permanencia de El Niño hasta el trimestre de diciembre de 2026 a febrero de 2027. Ese cálculo se refiere a que el fenómeno siga activo, no a que conserve la misma fuerza durante todo ese periodo.
El diagnóstico de NOAA del 10 de septiembre plantea otra cuestión: hay más del 90 % de probabilidad de que El Niño sea muy fuerte durante el otoño e invierno del hemisferio norte. Para el trimestre de octubre a diciembre, calcula además un 75 % de probabilidad de que el valor trimestral del índice relativo oceánico de El Niño (RONI) alcance al menos +2.5 °C y supere la intensidad de los episodios de su registro desde 1950. Se trata de una previsión, no de un récord ya observado.
Los más de 3 °C corresponden al Pacífico oriental
NOAA registró durante agosto una anomalía de +3.4 °C en la región Niño 1+2, próxima a la costa sudamericana. En Niño 3.4, la región central y oriental que suele emplearse como referencia para seguir el fenómeno, el valor mensual del mismo boletín fue de +1.8 °C. Por ello, el calentamiento superior a 3 °C que cita la agencia no debe atribuirse a Niño 3.4 ni extenderse a todo el Pacífico ecuatorial.
La temperatura del océano ayuda a medir el episodio, pero no determina por sí sola qué ocurrirá en cada país. La OMM explica que la estación del año y otros patrones, incluidos los de los océanos Índico y Atlántico, pueden reforzar o alterar los efectos habituales de El Niño. NOAA también advierte que incluso un evento de gran magnitud aumenta la posibilidad de impactos asociados, pero no los garantiza.
Los servicios meteorológicos nacionales emitirán los pronósticos y avisos para cada región. Mientras tanto, las cifras de septiembre describen una alta probabilidad de continuidad y fortalecimiento, con efectos locales que requieren evaluaciones propias.