El ébola suma 9,144 casos confirmados y 4,410 muertes en la República Democrática del Congo (RDC), según el boletín del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) con corte al 12 de octubre de 2026, publicado el 13. El aumento coincide con brechas en el seguimiento de personas expuestas al virus Bundibugyo, contra el que todavía no hay vacunas ni tratamientos específicos aprobados.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya describía esta epidemia, en su evaluación del 8 de octubre, como el mayor brote de ébola registrado en la RDC, independientemente del virus causante. La respuesta debe detectar nuevos casos y conseguir que quienes enferman lleguen a recibir atención.
Miles de contactos quedaron sin visita en una jornada
El boletín del INSP registra 25,469 contactos visitados de 32,811 bajo seguimiento en las cinco provincias que transmitieron esos datos el 12 de octubre. La diferencia deja 7,342 contactos sin visita ese día, con una cobertura del 77.6 %. El dato mide una jornada; la vigilancia de personas expuestas abarca 21 días, según la OMS.
El mismo boletín sitúa el 73.6 % de los casos en Ituri y registra 65 zonas de salud afectadas en siete provincias. También documenta retrasos salariales y limitaciones de movilidad.
Las dificultades de detección repercuten en la atención. En su informe del 8 de octubre, la OMS relacionó la elevada mortalidad y las numerosas muertes fuera de los centros de tratamiento con retrasos para identificar la enfermedad y acceder a cuidados adecuados.
Los síntomas iniciales pueden confundirse con enfermedades como la malaria, señala el organismo. Por eso, su respuesta combina pruebas de laboratorio, aislamiento, rastreo de contactos y atención de soporte. La identificación temprana y esos cuidados pueden reducir la mortalidad incluso mientras faltan productos específicos aprobados.
La protección de Ervebo frente a Bundibugyo sigue en estudio
Ervebo está autorizado contra otro virus que causa ébola, conocido como Zaire ebolavirus. Su eficacia frente a Bundibugyo continúa sin demostrarse en humanos. La guía de emergencia de la OMS, publicada el 1 de septiembre, considera insuficiente la evidencia disponible para determinar si ofrece una protección clínicamente relevante contra este virus.
El documento revisa señales de posible protección cruzada procedentes de investigaciones en animales y de evidencia inmunológica y observacional. La recomendación de la OMS es utilizar Ervebo frente a Bundibugyo únicamente dentro de protocolos de investigación y comunicar esa incertidumbre.
CEPI, la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias, informó el 13 de octubre que Tumaini, un ensayo de fase 2/3, está en sus preparativos finales. Su inicio se espera en las próximas semanas, sujeto a aprobaciones éticas y regulatorias.
El ensayo evaluará seguridad, respuesta inmunitaria y eficacia mediante vacunación en anillo, enfocada en contactos con alto riesgo de infección. Ervebo probablemente será el primer candidato evaluado. Los desarrollados por Moderna y por la Universidad de Oxford junto con Serum Institute of India siguen en fase 1, según CEPI.
El diseño permite evaluar varios candidatos dentro de una misma plataforma. La investigación busca establecer qué vacunas funcionan contra Bundibugyo; el anuncio de su preparación todavía no aporta resultados de eficacia.
Kenia confirma un segundo caso
El 14 de octubre, Kenia notificó una segunda infección, informó Reuters con base en un comunicado del Ministerio de Salud. El paciente es un familiar cercano del primer caso y ya estaba en cuarentena cuando enfermó el 13 de octubre.
El primer paciente había llegado desde la RDC a través de Uganda y falleció en Nairobi el 5 de octubre. Su caso motivó el rastreo de contactos, como contamos en la cobertura anterior.

El segundo caso apareció en una persona que ya estaba en cuarentena. El seguimiento mantiene la vigilancia sobre quienes estuvieron expuestos después de la primera detección, una tarea que continúa mientras se investigan vacunas.
