Una expedición de 17 personas apoyada por Purdue University llegó a Nikumaroro, en Kiribati, el 12 de octubre de 2026 para investigar un objeto sumergido que sus promotores relacionan con el avión de Amelia Earhart. La identidad del objeto sigue sin determinarse.
El comunicado de Purdue anuncia la llegada tras cinco días de navegación y 830 millas náuticas desde Tarawa. Al alcanzar el atolón después del anochecer, el equipo pospuso las operaciones de campo.
Richard Pettigrew, del Archaeological Legacy Institute, dirige la expedición. Reuters cifra su presupuesto en 900,000 dólares. El cronograma oficial sitúa el trabajo en Taraia a partir del 14 de octubre, después de establecer los accesos y trasladar el equipo.

Una pista discutida dentro de la teoría de los náufragos
El llamado Taraia Object fue detectado en imágenes satelitales en 2020. De acuerdo con el plan de Purdue, los investigadores sostienen que también aparece en fotografías aéreas tomadas desde 1938. Esa interpretación es el punto de partida de la búsqueda.
Earhart y su navegante, Fred Noonan, desaparecieron el 2 de julio de 1937. La hipótesis que guía a los organizadores propone que aterrizaron en Nikumaroro y murieron allí como náufragos. Identificar el Lockheed Electra 10-E permitiría dar un vínculo físico al conjunto de indicios que sostienen esa versión.
La isla ha aportado objetos que alimentan la discusión. SBS News recoge hallazgos de un recipiente de crema cosmética y partes de un zapato. También describe el debate sobre restos humanos encontrados en 1940: los huesos se perdieron y los análisis posteriores han dependido de las medidas registradas entonces.
Ric Gillespie, cofundador de The International Group for Historic Aircraft Recovery (TIGHAR), cree que es un árbol caído. "Se puede ver el cepellón. Se pueden ver las ramas", dijo a Reuters. También defiende la hipótesis de los náufragos.
Detectar metal será un paso previo a reconocer las piezas
El plan publicado por Purdue contempla fotografiar y filmar el sitio antes de intervenirlo, realizar exploraciones con sonar y magnetómetros y retirar sedimento con una draga hidráulica para inspeccionar el objeto. La secuencia permitirá conservar un registro de su estado antes de que cambie durante los trabajos.
La actualización de la universidad explica por qué usarán un magnetómetro: aunque el Electra estaba construido principalmente con aluminio, sus cables de acero y otros componentes podrían producir una señal de metal ferroso.
El procedimiento descrito separa la detección de la identificación. Una señal ayudaría a localizar material para examinar; reconocer piezas de la aeronave exigiría observar sus características. SBS informa que el equipo estudió una réplica del avión y sus patrones de remaches para preparar esa comparación.
Recuperar restos exigiría otra autorización
Steve Schultz, asesor jurídico de Purdue, explicó a Reuters que no retirarán piezas durante este viaje, incluso si identifican el avión. Cualquier extracción requeriría otro permiso de Kiribati.
Purdue vincula ese eventual regreso a su relación histórica con Earhart: su fundación financió el Electra mediante un fondo de investigación aeronáutica. La universidad plantea la identificación como un primer paso hacia la recuperación, con trabajo y conversaciones posteriores con Kiribati.
El equipo dispone de cinco días de trabajo de campo previstos en Nikumaroro. La misión pondrá a prueba una interpretación de imágenes mediante el examen directo del objeto y dejará documentado el sitio antes de cualquier intento posterior de recuperación.