El Atlántico cerró septiembre de 2026 sin huracanes registrados, algo que no ocurría en ese mes desde 1994, reportó WPTV. El balance es provisional y coincide con condiciones atmosféricas que han dificultado la intensificación de las tormentas durante el periodo de mayor actividad de la cuenca.
La UNAM contabilizaba ocho tormentas tropicales al 28 de septiembre, ninguna convertida en huracán. Para dimensionar la pausa, WPTV señala que septiembre suele producir entre dos y tres huracanes en el Atlántico.
Hay una reserva sobre ese registro. Bryan Norcross, meteorólogo de FOX Weather, explicó el 1 de octubre que Fay quedó cerca del umbral de huracán. El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC) revisará los datos después de la temporada y podría ajustar su clasificación; esa posibilidad todavía no equivale a una reclasificación.
Los vientos dificultan que las tormentas ganen fuerza
El Niño modifica la circulación atmosférica y puede aumentar la cizalladura vertical del viento en partes del Atlántico. Ese término describe los cambios de velocidad o dirección del viento con la altura, que dificultan que un ciclón se organice y se fortalezca incluso sobre aguas cálidas.
Christian Domínguez Sarmiento, investigadora del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático, explicó ese mecanismo a UNAM Global. La especialista subraya que la pausa responde a varias condiciones que coinciden, entre ellas otros patrones de los vientos.
El pronóstico de NOAA apunta a que El Niño seguirá fortaleciéndose. La tabla de septiembre de su Centro de Predicción Climática asigna un 98% de probabilidad a un episodio muy fuerte entre octubre y diciembre de 2026. El 97% corresponde al trimestre septiembre-noviembre.
Esas cifras describen la intensidad prevista del fenómeno en el Pacífico. NOAA advierte que un episodio más intenso puede aumentar la probabilidad de ciertos efectos, pero no garantiza su aparición ni determina su magnitud en cada región.
La pausa atlántica no resume la temporada de México
El Pacífico ofrece un ejemplo reciente. NOAA documentó a Polo como huracán de categoría 5 el 22 de septiembre. Días después, el ciclón tocó tierra en Baja California Sur y Sonora antes de disiparse, como contamos en la cobertura de su paso por México.

La temporada atlántica continúa hasta el 30 de noviembre. Domínguez advierte que una tormenta tropical puede provocar lluvias torrenciales, inundaciones y deslaves sin alcanzar la categoría de huracán. Para las comunidades expuestas, esos efectos siguen siendo relevantes aunque el recuento de huracanes permanezca en cero.
