Warhound anunció el 22 de octubre de 2026 una ronda semilla de 200 millones de dólares para desarrollar perros destinados a las fuerzas armadas, la policía y los servicios de emergencia de Estados Unidos. El proyecto impulsado por Ben Lamm y Palmer Luckey combinará clonación, edición genética y equipo de protección, con la meta de ampliar la cría nacional de perros de trabajo.
David Spirk dirigirá la compañía, con sede en Texas. Entre los inversores anunciados figuran In-Q-Tel, Sequoia Capital y 8VC.
Colossal Biosciences aporta tecnología bajo licencia y tiene participación en Warhound. Anduril colaborará con equipo y software, según explicó Lamm a GamesBeat. La propuesta incluye protección para ojos y oídos y herramientas para coordinar a los perros con sus guías. Lamm describió esas incorporaciones como equipo externo.
Clonar un perro y mejorar su salud son tareas distintas
Lamm dijo a WIRED que la compañía ya recogió muestras de sangre de perros destacados e inició trabajos de edición genética. Entre sus objetivos iniciales está abordar problemas como la displasia de cadera. Las razas previstas incluyen principalmente pastor belga malinois, además de labradores y otros pastores.
La clonación busca reproducir el material genético de un animal. La edición genética introduce cambios específicos en su ADN. La FDA explica en su información sobre clonación que el temperamento depende tanto de la genética como de la crianza y las experiencias. Aplicado a este proyecto, copiar la genética de un perro destacado deja pendiente formar y evaluar a cada nuevo cachorro.
La salud plantea otra dificultad. La Facultad de Medicina Veterinaria de Cornell describe la displasia de cadera como una condición hereditaria cuya manifestación también depende de factores ambientales, entre ellos la nutrición y la velocidad de crecimiento. Puede provocar inestabilidad en la articulación y, con el tiempo, artritis y dolor.
Ese contexto permite precisar la promesa de Warhound: identificar o modificar variantes genéticas es una parte del trabajo. Para demostrar una mejora de salud hacen falta resultados en los animales durante su desarrollo. El comunicado de lanzamiento no presenta resultados comparativos de salud ni de aprobación del entrenamiento de perros editados.
Los primeros cachorros se esperan a comienzos de 2027
Lamm situó ante WIRED el nacimiento de los primeros cachorros a comienzos de 2027. TechCrunch recoge su expectativa de que puedan entrar en servicio en unos dos años. Ambos plazos son previsiones del proyecto.
La regulación también dependerá de las modificaciones concretas. La FDA evalúa las alteraciones genómicas heredables en animales mediante un esquema basado en riesgos. Algunas categorías pueden seguir vías sin una solicitud de aprobación; otras requieren una revisión que incluye datos sobre salud, estabilidad de la alteración y eficacia. El anuncio de Warhound no detalla qué vía seguirá.
Lamm dijo a Fortune que todavía no hay clientes con contratos firmados ni un precio público por perro.
La colaboración anunciada con American Humane Society contempla certificar el entrenamiento y facilitar que los perros retirados vuelvan con sus antiguos guías.