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Medio Ambiente

Thwaites podría elevar el mar hasta 3 centímetros para 2100

El agua bajo el hielo cambia las proyecciones sobre el glaciar antártico.

por Patricia Rodriguez
Glaciar en la Antártida Occidental
Imagen de archivo · Foto: NASA, dominio público, vía Wikimedia Commons

Un modelo de UC Irvine y el JPL de la NASA calcula que Thwaites podría añadir hasta 30 milímetros al nivel medio global del mar para 2100, el doble de estimaciones anteriores, incluso sin calentamiento adicional.

El estudio se publicó el 12 de octubre de 2026 en Nature Communications. Incorpora datos de radar de ICEYE. El modelo representa el contacto con el mar como una franja amplia, en lugar de una línea.

Las mareas llevan agua bajo el hielo

La zona de apoyo marca la transición entre el hielo que descansa sobre el fondo y el que flota. Al subir y bajar la marea, ese límite puede desplazarse y permitir que el agua marina alcance la base del glaciar.

La NASA ya describía ese movimiento en 2019. En el sector occidental de Thwaites, observó que la transición recorría entre 3 y 5 kilómetros con las mareas. El retroceso expone más superficie inferior del hielo al agua y favorece el deshielo.

Según UC Irvine, las simulaciones con una zona de apoyo de 4 a 6 kilómetros asignan un 60% de probabilidad a que Thwaites pierda su apoyo sobre la dorsal Mouginot para 2100. Ese relieve submarino estabiliza temporalmente el glaciar.

Una media global tiene efectos distintos en cada costa

Los 30 milímetros equivalen a 3 centímetros atribuibles a Thwaites. La subida total del mar también incluye el deshielo de otras masas de hielo y el calentamiento del océano, como explica la NASA.

Existe otra referencia de escala: en 2019, la agencia estimó que el hielo de todo Thwaites equivalía a unos 65 centímetros de nivel del mar. Esa cifra corresponde a una pérdida completa del glaciar, mientras la nueva proyección fija su horizonte en 2100.

El agua del deshielo tampoco se distribuye por igual. La NASA explica que, al perder masa, un glaciar ejerce menos atracción gravitatoria sobre el océano cercano. Parte de esa agua se aleja y eleva el nivel del mar en regiones distantes. Cada masa de hielo deja así una distribución geográfica característica, conocida como huella del nivel del mar.

Para evaluar el riesgo en una ciudad costera, esa distribución debe combinarse con las corrientes y con procesos locales como el hundimiento del terreno. El resultado global necesita ese ajuste regional para traducirse en planificación costera.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Patricia Rodriguez

Patricia Rodriguez es redactora de FomoEra. Cubre tecnología, ciencia, inteligencia artificial, negocios y actualidad digital. También trabaja en escritura y edición de contenido audiovisual.

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