La Universidad de Arizona confirmó la muerte de la oncóloga Rachna Shroff, especialista en cáncer de páncreas y de vías biliares. Antes de fallecer, impulsó un fondo permanente para apoyar a nuevos investigadores del cáncer biliar, el campo al que dedicó buena parte de su carrera.
Shroff era directora asociada de investigaciones clínicas del Centro de Cáncer de la universidad y jefa de la División de Hematología y Oncología de su Facultad de Medicina en Tucson, Estados Unidos. Había regresado a esa ciudad en 2018, tras trabajar en el MD Anderson Cancer Center de Texas.
Un nuevo investigador cada año
En septiembre de 2026, mientras enfrentaba su propia enfermedad, promovió la creación del premio para jóvenes investigadores de Conquer Cancer que lleva su nombre. La universidad informó que la iniciativa reunió más de 1.35 millones de dólares en pocas semanas.
Conquer Cancer, la fundación de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), explica que el dinero constituye una dotación permanente diseñada para financiar a un nuevo investigador cada año. Más de 600 donantes contribuyeron a establecer el premio, dedicado al cáncer de vías biliares.
La ayuda retoma una experiencia de la propia Shroff: al principio de su carrera recibió un premio para jóvenes investigadores de Conquer Cancer. La fundación señala que aquel apoyo contribuyó a poner en marcha su trayectoria científica.
Acercar los ensayos a más comunidades
Su trabajo también buscó ampliar los lugares donde los pacientes podían participar en investigación clínica. Shroff dirigía la Arizona Clinical Trials Network, una red creada en 2021 para asociarse con hospitales y clínicas de todo el estado.
El 22 de septiembre de 2025, la universidad anunció una subvención del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (NCI) de 575,000 dólares para cinco años destinada a ampliar esa red. Shroff era la investigadora principal del apoyo, que buscaba facilitar la participación en ensayos de poblaciones rurales y comunidades con menos acceso a esos estudios.
Cuando se anunció la subvención, la red ya incluía centros de Yuma y Kingman. Exploraba su expansión al norte de Arizona y a la zona fronteriza con México, según detalló la universidad.
Esa financiación estaba prevista para infraestructura, coordinación de investigación y trabajo con las comunidades. La meta de la red era que más pacientes pudieran participar en estudios cerca de donde viven.