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Espacio

Gemini North revela cadenas de nudos de gas en Pa 30

El remanente vinculado con la supernova de 1181 revela nuevas estructuras. Dos estudios ayudan a interpretar sus filamentos y la posición de su estrella superviviente.

por Gerardo Pavez
Un rayo de luz se dispara hacia el cielo nocturno.
Imagen de archivo (2021) · Foto: International Gemini Observatory/NOIRLab/NSF/AURA/J. Chu, CC BY 4.0, vía Wikimedia Commons

El telescopio Gemini North, en Hawái, reveló que los filamentos de Pa 30 están formados por cadenas de pequeños nudos de gas. La nebulosa, vinculada con la supernova observada en 1181, conserva una estrella superviviente. La nueva estructura aporta pistas para explicar cómo se organizaron los restos de aquella explosión.

El equipo encabezado por Tim Cunningham e Ilaria Caiazzo presentó el resultado en un estudio aceptado por The Astrophysical Journal y disponible en arXiv. El Center for Astrophysics | Harvard & Smithsonian lo describe en un comunicado fechado el 6 de octubre de 2026.

Los filamentos se descomponen en cadenas de gas

Los investigadores usaron el instrumento GMOS de Gemini North para captar la luz emitida por azufre y oxígeno. Las observaciones se realizaron durante seis noches, entre el 26 de julio y el 5 de agosto de 2025.

En la emisión del azufre distinguieron unas diez veces más filamentos que en imágenes anteriores. Las estructuras que parecían trazos continuos muestran ahora sucesiones de condensaciones de gas. Su diámetro característico se estima en unos 100,000 millones de kilómetros.

El artículo examina cómo el enfriamiento del gas y las diferencias de densidad podrían favorecer esos nudos. Su tamaño y distribución añaden requisitos concretos a los modelos que intentan reproducir la forma de Pa 30.

Una explosión que dejó una estrella

Pa 30 se considera el único remanente conocido de una supernova de tipo Iax en la Vía Láctea, según el comunicado del Center for Astrophysics. Esta categoría reúne explosiones termonucleares de menor energía que las supernovas Ia convencionales y que pueden dejar una estrella superviviente.

La nebulosa fue descubierta en 2013 por el astrónomo aficionado Dana Patchick al revisar datos infrarrojos de WISE. Su relación con el episodio de 1181 se estableció después. Los registros históricos describen una estrella nueva que permaneció visible durante 185 días.

Un trabajo de Cunningham y colaboradores de 2024 aportó otra pieza: con el instrumento Keck Cosmic Web Imager reconstruyó posiciones y velocidades de los filamentos. Encontró una expansión compatible con material que sigue alejándose desde la explosión, lo que reforzó la asociación con SN 1181.

Una estrella centrada y una simetría todavía abierta

El nuevo estudio sitúa la estrella casi en el centro geométrico de la nebulosa. Estima que su velocidad de retroceso en el plano del cielo es inferior a 14 km/s, con un límite estadístico de tres sigma.

Ese resultado debe leerse junto con las mediciones de 2024. En la región observada con Keck, el gas que se alejaba de la Tierra emitía un 40 % más de luz que el gas que se acercaba. Los autores plantearon una posible asimetría, pero habían cubierto alrededor del 10 % de la nebulosa y pidieron ampliar las observaciones.

Leídos en conjunto, ambos trabajos ofrecen información sobre dimensiones distintas del remanente: su disposición en el cielo y la distribución del gas en profundidad. La posición central, por sí sola, no demuestra una explosión perfectamente simétrica en tres dimensiones.

Pa 30 ofrece así dos pruebas complementarias para los modelos: reproducir las cadenas de nudos y explicar tanto el movimiento de los filamentos como la posición de la estrella que sobrevivió.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Gerardo Pavez

Redactor y creador de contenido especializado en deportes y tecnología. Apasionado por todo lo que ocurre dentro y fuera de la cancha.

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