Los ovarios continúan cambiando a nivel molecular después de la menopausia. Un equipo de Northwestern University y el Buck Institute for Research on Aging encontró diferencias en las proteínas del tejido sano según la edad, con mayor presencia de señales inflamatorias en las muestras de mujeres mayores.
El estudio analizó ovarios de 28 mujeres de entre 50 y 75 años. Aging Cell registra su primera publicación el 13 de octubre de 2026.
Qué cambia dentro del tejido
Mediante espectrometría de masas, una técnica que permite identificar y cuantificar moléculas, los investigadores midieron 5,812 grupos de proteínas. Compararon muestras de mujeres de 50 a 59 años, de 60 a 69 y de 70 o más.
Los ovarios del grupo más joven tenían más proteínas relacionadas con el mantenimiento celular y del tejido. En los de mayor edad aumentaba el peso de procesos vinculados con inflamación, actividad inmunitaria y remodelación del material que rodea las células, según explica Northwestern.
La versión publicada integra 26 proteínas en una firma molecular llamada BuckPOMS, que resume patrones de envejecimiento identificados mediante distintos análisis. Su valor actual es ofrecer una referencia para investigar cómo cambia el órgano.
La relación con el cáncer sigue bajo estudio
Algunas proteínas previamente vinculadas con cáncer de ovario eran más abundantes en las muestras sanas, especialmente entre las mujeres de 60 a 69 años. Northwestern aclara que esa coincidencia tampoco convierte el tejido en precanceroso.
El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos explica que los marcadores tumorales también pueden elevarse por afecciones benignas y suelen interpretarse junto con otras pruebas. Esa distinción ayuda a entender por qué compartir señales moleculares con un tumor no basta para diagnosticarlo.
El trabajo compara tejidos de distintas mujeres; no siguió los cambios de cada una durante décadas. Los autores reconocen que faltaban la edad de la menopausia, los años transcurridos desde entonces y el historial de terapia hormonal. Por eso, sus resultados describen diferencias asociadas con la edad cronológica dentro de la posmenopausia.
Los investigadores tampoco evaluaron desenlaces clínicos que permitieran establecer si esos cambios aumentan el riesgo de cáncer o justifican extirpar ovarios sanos. El mapa aporta una base de comparación para estudiar cómo se separan el envejecimiento normal del tejido y los procesos de enfermedad.