OpenAI anunció que añadirá marcas de agua invisibles a las respuestas de texto compatibles de ChatGPT y Codex en la Unión Europea. El despliegue llegará en las próximas semanas como parte de su respuesta a la Ley de IA europea, según el anuncio del 5 de octubre de 2026.
El cambio abarcará todos los planes de ambos productos en la UE. Los clientes de la API, que permite integrar los modelos en otras aplicaciones, podrán activar el marcado voluntariamente en todo el mundo para modelos seleccionados desde esa misma fecha. En la API seguirá desactivado por defecto.
La señal queda en la elección de palabras
El sistema se llama textGrain. Su informe técnico explica que modifica cómo el modelo elige los siguientes tokens, las palabras o fragmentos de palabras con los que construye una respuesta. Una clave secreta interviene en esas elecciones y deja un patrón estadístico que puede buscarse después.
El detector usa el texto y esa clave para reconstruir el patrón y comprobar si las elecciones observadas se apartan de lo esperable por azar. La señal se introduce durante la generación y su detección depende de una comprobación estadística, con supuestos que el informe detalla.
La documentación de OpenAI aclara que el sistema no inserta caracteres ocultos, espacios invisibles ni puntuación extraña. La marca forma parte de la redacción, por lo que copiar y pegar las mismas palabras conserva la señal, aunque su detección sigue dependiendo del contenido.
En evaluaciones internas con contenido como preguntas de psicología, OpenAI reporta una detección cercana al 80% en fragmentos de 200 tokens y al 95% en los de 400 tokens, con una tasa objetivo de falsos positivos del 1%. Esos resultados corresponden a las condiciones de la prueba.
Los pasajes breves, el código y las respuestas muy precisas ofrecen menos margen para introducir el patrón, explica su documentación. La reescritura y la traducción también pueden debilitarlo.
Una detección positiva indica una probable intervención de los modelos de OpenAI, pero no cuantifica la aportación humana ni acredita la veracidad del texto. Tampoco identifica al usuario. La ausencia de señal admite varias explicaciones, entre ellas un modelo incompatible o modificaciones posteriores.
Marcar una respuesta y divulgar su uso son obligaciones distintas
El artículo 50 de la Ley de IA exige a los proveedores que sus contenidos sintéticos puedan identificarse mediante marcas legibles por máquinas. La norma considera las limitaciones técnicas y contempla excepciones para funciones de edición ordinaria o cambios que no alteren sustancialmente el material aportado.
Para quienes utilizan esos sistemas, el mismo artículo establece otra obligación: divulgar el origen artificial de textos publicados para informar sobre asuntos de interés público. Contempla una excepción cuando existe revisión humana o control editorial y una persona física o jurídica asume la responsabilidad editorial de la publicación.
La Comisión Europea sitúa la aplicación de estas obligaciones en el 2 de agosto de 2026. Esta separación permite entender el alcance del anuncio: la marca incorpora una señal técnica al texto; la divulgación al público depende del uso del contenido y de las condiciones que establece la norma.
El acceso al detector de texto quedará inicialmente restringido a investigadores y organizaciones expertas aprobadas. Activar las marcas en la API no concede acceso automático a esa herramienta.