Nvidia revisa un reporte sobre 32 servidores Asus con chips de IA B300 sujetos a restricciones de exportación. Bloomberg, en una nota reproducida por The Edge, identifica al comprador, Glory View Technology, y a su financiera, Semi-Tech Leasing, controlada por gobiernos locales chinos.
El reporte abarca más de 700 servidores; solo 32 están identificados con B300. Según el texto, la venta de esos chips a China requiere una licencia expresa estadounidense.
Nvidia indicó que investigará con el fabricante de equipos. Asus afirmó cumplir las normas de exportación. Las firmas chinas no respondieron a Bloomberg.
La relación financiera consta en avisos bursátiles
Un aviso de Glory View Technology del 13 de mayo de 2026, publicado en CNInfo, documenta una garantía de aproximadamente 1.095 millones de yuanes para un contrato de venta y arrendamiento posterior entre su subsidiaria Shenzhen Hongjing Zongheng y Sino IC Leasing, el nombre anterior de Semi-Tech Leasing.
Esa modalidad permite vender activos a una financiera y seguir utilizándolos mediante un arrendamiento. El aviso del 31 de julio de 2026 registra otra garantía, de aproximadamente 58,1 millones de yuanes, para un contrato entre la misma subsidiaria y la financiera, ya bajo su nueva denominación.
Las cifras corresponden a garantías de obligaciones contractuales, cuyo alcance incluye rentas, intereses y otros conceptos. No equivalen al precio de los 32 servidores ni permiten calcular cuánto se destinó a procesadores Nvidia.
Los avisos no identifican los chips. Corroboran la financiación, mientras que el detalle sobre los B300 procede de los documentos revisados por Bloomberg.
Qué exige el BIS cuando aparecen señales de alarma
La información amplía la cobertura sobre las revisiones de compradores de Nvidia y las causas por presunto contrabando de servidores a China. Aquí, los contratos financieros ofrecen otro punto de comprobación, aunque por sí solos no muestran qué información conocían el fabricante de chips y sus socios.
La guía de la Oficina de Industria y Seguridad de Estados Unidos (BIS) exige a los exportadores investigar las circunstancias sospechosas sobre el uso, el usuario y el destino final de una operación. Entre sus señales de alarma figuran las dudas sobre quién utilizará equipos de computación avanzada y sobre su historial de licencias.
El criterio también tiene un límite: sin señales de alarma ni una exigencia expresa adicional, la guía permite apoyarse en las declaraciones del cliente. Si las dudas persisten después de investigar, plantea abstenerse de la operación o remitir la información al BIS.
Los avisos bursátiles no contienen documentación sobre licencias de exportación ni resuelven qué controles se aplicaron a los servidores. Confirmar la financiación ayuda a reconstruir una operación; determinar una infracción exige comprobar el hardware, las autorizaciones y la actuación de cada parte.