Meta retiró de sus próximos términos comerciales una frase sobre el uso de contenido web para entrenar sus productos, informó The Verge el 17 de octubre de 2026. La revisión responde a una controversia sobre los permisos que recibiría la compañía sobre los sitios de sus usuarios empresariales.
Daniel Roberts, portavoz de Meta, dijo a The Verge que las disposiciones de rastreo reunidas en la actualización solo se aplicaban a anuncios y productos comerciales. La empresa sostiene que su forma de utilizar los rastreadores se mantiene y que los propietarios pueden expresar sus preferencias mediante robots.txt. También negó que esta actualización otorgue derechos que prevalezcan sobre esas preferencias.
La versión cuestionada tenía como fecha de entrada en vigor el 30 de octubre de 2026. Nieman Lab había advertido de su posible alcance sobre los archivos de medios con cuentas empresariales, una controversia que abordamos en nuestra cobertura anterior.

El alcance fuera de las plataformas encendió la disputa
La redacción reproducida por Nieman Lab autorizaba herramientas automatizadas para recopilar información de dominios y páginas asociados con los productos o servicios del usuario comercial. También contemplaba crear credenciales de prueba y obtener actualizaciones periódicas de esas webs.
Otra oración vinculaba el contenido recogido con el desarrollo, la investigación y el entrenamiento de productos de Meta. Ese alcance preocupó a los tres juristas consultados por el medio: el permiso podía extenderse al sitio propio de un editor, más allá de sus publicaciones en las redes sociales.
James Grimmelmann, profesor de derecho digital de Cornell, interpretó que el texto permitiría entrenar IA con ese material e incluso utilizarlo para competir con los editores. Era una lectura del alcance contractual, cuya exigibilidad ante un tribunal los especialistas consideraban incierta.
La comparación publicada por Search Engine Journal aporta un antecedente: los términos publicitarios vigentes desde agosto de 2025 ya incluían permisos de rastreo y usos de investigación y entrenamiento. La controversia surgió al trasladar disposiciones a unas condiciones comerciales que también abarcan actividades como administrar una página, aunque la empresa no compre anuncios.
Qué hace robots.txt y qué define el contrato
Meta presenta robots.txt como la vía para comunicar preferencias de acceso. Este archivo contiene reglas para los programas que recorren una web, conocidos como rastreadores o crawlers.
El RFC 9309, el estándar de la IETF que describe el protocolo, establece que esas reglas no constituyen una autorización de acceso ni sustituyen medidas de seguridad. Los rastreadores que implementan el protocolo deben respetar las reglas aplicables a su identificación y a las rutas que consultan.
Al contrastar ese estándar con la respuesta de Meta, se distinguen dos cuestiones: qué páginas puede recorrer un bot y para qué usos declara la empresa que recoge su contenido. El archivo comunica instrucciones técnicas; las condiciones comerciales describen permisos y finalidades de uso.
Para los editores, la aclaración de Meta sitúa el rastreo contemplado en el ámbito de sus anuncios y productos comerciales. Los controles de acceso siguen siendo una cuestión que cada sitio gestiona mediante sus reglas técnicas.
