Japón exigió a Estados Unidos plena cooperación con la investigación del homicidio de una mujer de 39 años en Okinawa, tras la detención de un integrante del Cuerpo de Marines. El militar fue arrestado el 4 de octubre de 2026 por sospecha de homicidio y robo, y niega las acusaciones.
El ministro de Exteriores, Toshimitsu Motegi, convocó ese día al embajador estadounidense, George Glass, y presentó una protesta formal. En su comunicado, la cancillería japonesa pidió colaboración con la pesquisa, mayor disciplina entre el personal militar de Estados Unidos y medidas para evitar que se repitan casos similares.
Según el mismo documento, Glass lamentó la muerte de la mujer y aseguró que Washington colaborará plenamente con las autoridades japonesas. También reiteró el compromiso estadounidense de prevenir nuevos incidentes.
La policía japonesa investiga el homicidio y el robo
El detenido es Devin Jacob Ballard, de 20 años, destinado en la base aérea de Futenma, en Ginowan. La agencia Jiji Press, en una nota publicada por Nippon.com, informó que la policía de Okinawa lo arrestó por la muerte de la mujer en un hotel de Naha, capital de la prefectura.
Las autoridades sitúan los hechos en la madrugada del 3 de octubre. Portavoces policiales consultados por Stars and Stripes dijeron que las cámaras de seguridad mostraban a la mujer entrando al hotel con Ballard y al militar saliendo solo. Jiji Press reportó que la policía también investiga el robo de su cartera y su mochila.
Los investigadores tratan de establecer la relación entre el sospechoso y la víctima, según Jiji Press. Ballard dijo a los investigadores que no sabía nada del asunto, de acuerdo con la agencia. Su arresto corresponde a la fase de investigación; no constituye una condena.
Por su parte, el Cuerpo de Marines confirmó a Stars and Stripes que está colaborando con las autoridades japonesas y que el militar pertenece a la III Fuerza Expedicionaria de Marines, desplegada en Okinawa.
Japón vincula la respuesta con la confianza en la alianza
La protesta llegó también al mando militar. El ministro japonés de Defensa, Shinjiro Koizumi, informó en una comparecencia del 4 de octubre que había convocado al comandante de las fuerzas estadounidenses en Japón. Le reclamó cooperación con la investigación, atención adecuada a los familiares y medidas de prevención.
En su cobertura del 4 de octubre, Associated Press situó en Okinawa a aproximadamente la mitad de los 50,000 militares estadounidenses desplegados en Japón. La agencia recogió el malestar local por los delitos vinculados al personal militar, junto con las quejas por ruido y contaminación de las bases.
Durante las preguntas de la prensa, Koizumi sostuvo que la alianza con Estados Unidos debe mantener la confianza de los japoneses y de la población de Okinawa. Vinculó esa confianza con una respuesta firme ante la muerte y con la obligación de impedir que se repita una tragedia semejante.
Preguntado por nuevas iniciativas de prevención, el ministro insistió en que Washington cumpla su promesa de cooperación y dijo que Defensa seguirá coordinándose con Exteriores. La comparecencia no incluyó un nuevo protocolo disciplinario ni un calendario para aplicarlo.
Stars and Stripes informó que Ballard seguía bajo custodia japonesa el 4 de octubre. La policía preveía remitir el caso a la Fiscalía de Naha dentro de las 48 horas posteriores a su arresto.